¡Bienvenidos a la función estelar! El rito de ir al cine

Butaca vieja - Foto: andraberila
Butaca vieja – Foto: andraberila

Cuando una persona observa por primera vez el comercial de una película que llama su atención decide que en cuanto se estrene irá a verla. Finalmente, luego de una larga espera, la película es anunciada en su cine favorito, se forma en la fila y compra su boleto, se asegura de contar con el correcto equipo de supervivencia: un vaso de palomitas (extra grande, por supuesto) y un refresco, se sienta en la sala de cine y aguarda a que llegue el silencio y las luces se apaguen para que comience la función.

Ir al cine

Ir al cine no es sólo una cuestión de entretenimiento o de convención social, es también un ritual que ha existido desde el origen del cine mismo y que se ha ido transformando según la época socio-cultural y a lo largo de las revoluciones tecnológicas.

Mas la función no comienza en cuanto se visualizan los créditos, sino que forma parte de la espera del estreno, de la fila en dulcería, de los niños molestos, de la sala oscura, de la presentación de la película. Porque el cine no es sólo el filme en sí, sino el conjunto de emociones y pensamientos que se presentan en la mente del espectador. Porque el cine, aun siendo de arte, es un espectáculo de principio a fin que retira a las personas de su actividad cotidiana para adentrarlas, aunque sea por unos momentos, en un mundo alterno y a la vez bastante similar al suyo.

¿De qué va la historia?

Para analizar el rito que se presenta en la sala de cine es preciso partir desde el inicio, desde la necesidad de contar una historia y transmitir por medio de ella una determinada interpretación de la vida y reflejo de la sociedad. ¿De dónde surgen estas historias e ideologías? ¿Cómo es que el director encuentra la manera más apropiada de comunicar su mensaje? Ello se logra con los conocimientos básicos de Cinematografía y Guionismo, pero para que el creador se siente y comience a escribir, es necesario primeramente que se conozca a sí mismo: sus objetivos, su filosofía, la importancia para él y para el mundo de que se conozca su historia, entre otras cosas.

Toda película comunica un mensaje y forma parte de la magia del cine, generando una respuesta en quien lo observa, aunque sea simple entretenimiento. Sin embargo, cuando el cine busca trascender, más que entretener, entonces la respuesta del espectador es diferente y, al dejar la sala es una persona nueva, con un pensamiento y una reflexión sobre lo que acaba de ver, ya que tuvo un encuentro con lo sublime. Kosif Karen explica en La Ciudad y lo Poético (1998) lo siguiente:

 La experiencia de lo sublime…es un acontecimiento que se inicia con la sorpresa, con el horror, con el dolor, con el miedo, seguidos por una segunda fase caracterizada por el alivio, la alegría, la elevación. El encuentro con lo sublime arranca al hombre de las relaciones cotidianas y ordinarias…

¡Que apaguen las luces!

Los sujetos de la sala de cine, como el sonido y la oscuridad, también juegan su papel en las sensaciones que experimenta el espectador. No es lo mismo ver una película en la casa que en la espectacularidad de la sala, así se cuente con una gran pantalla y un potente equipo de sonido jamás será igual por el simple hecho de que la sala de cine es el lugar específico al que se va a tener esa experiencia, al lado de extraños que buscan lo mismo, en un espacio que, aunque no es propio, se adueña de nosotros.

Desde que se apagan las luces la sala se ambienta para que comprendamos que es un espectáculo de magia que suele apasionar, basta con echar un vistazo a todos los grupos de cinéfilos, esos que no paran de hablar durante la película mientras analizan cada pequeño detalle de ella (la fotografía, la actuación, la dirección), esos que inician todo un debate sobre lo que “quiso decir” el director.

La sala de cine

En un principio, los edificios donde se exponían las películas eran grandes teatros, más familiares y a la vez más elegantes. Con el tiempo, se han ido transformando y son ahora un lugar en donde se convive de una manera diferente y aunque ciertamente existen más comodidades se trata de un intercambio de compra venta que ofrece una experiencia que, para muchos, puede resultar más placentera: los asientos reclinables, los famosos combos, el servicio personalizado, entre otras cosas.

Existen salas de cine para todos los gustos: las hay para el cine de arte, para el cine erótico, para el gótico, para el cine mexicano, para el internacional. Sin embargo, todas las salas cumplen la misma función de generar un ambiente en particular para que el espectador se sienta cómodo y disfrute su función.

El show debe continuar

Salga un día de su casa, fórmese en la fila para comprar su boleto y entre a ver una película; observe los comportamientos de los demás antes, durante y después de la presentación. Asegúrese de contar con el correcto equipo de supervivencia, siéntase cómodo y aguarde a que llegue el silencio y las luces se apaguen para que comience la función. Efectivamente, no hay nada como el rito de ir al cine.

La Moccata

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