Logoterapia: El sentido de la vida, de Viktor Frankl

Después de sobrevivir al Holocausto, Viktor Frankl descubre el secreto para llevar una vida plena, llena de sentido.

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Viktor Frankl, @Carla Foletto, Flickr

Viktor Frankl vivió la experiencia de la Segunda Guerra Mundial en los campos de concentración, lo hizo bajo condiciones de extrema insalubridad, trabajos forzados y hambruna. En los campos perdió a sus padres, a su hermano y a su esposa.

Egresado de Medicina y especializado en Neurología y Psiquiatría, Frankl estudió a sus compañeros del campo y descubrió que sólo aquellos que se fijaron un objetivo o meta lograron sobrevivir, aquéllos que encontraron un sentido para su existencia y que no renunciaron a su libertad interna: el poder de la toma de decisiones personal y la actitud con que uno enfrenta las situaciones en las que se encuentra:

Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias…

Viktor Frankl

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Campo de concentración en Auschwit, @Diego Delso, Wikimedia Commons

Tras sobrevivir al Holocausto, Frankl publicó su libro “Un psicólogo en el Campo de Concentración” (actualmente conocido como “El hombre en busca de sentido) y se dedicó al desarrollo y expansión de la Tercera Escuela de Psicoterapia Vienesa, la Logoterapia.


El fin último de la Logoterapia: descubrir el sentido de la vida

Etimológicamente, la palabra Logoterapia se remonta a la base fundamental de esta psicoterapia: Logos significa sentido.

La Logoterapia considera el sentido de la vida como el impulso principal del ser humano y su objetivo es dirigir al individuo a una vida plena a partir del descubrimiento de dicho sentido, diferente para cada persona.


El enfrentamiento del “ser”

Durante esa búsqueda necesariamente se presenta una batalla entre el “ser” que la persona es y el “ser” en el que desea convertirse. Este cuestionamiento interno es lo que genera que el hombre se reinvente a sí mismo en un marco infinito de posibilidades que lo conducen a su propio crecimiento.


Técnicas de la Logoterapia

La Logoterapia ofrece el reencuentro de la persona con sí mismo. Para lograrlo, hace uso de distintas técnicas:

  • Intención paradójica: confrontación de la persona con sus propios miedos y fobias, con el objetivo de desaparecerlos.
  • Derreflexión: estimula al paciente a hacer a un lado el problema, para enfocarse en cuestiones más importantes.  Mientras más obsesionada se encuentre la persona, más importancia y presencia otorgará a su problema.
  • Autodistanciamiento: El sujeto es capaz de reconocerse a sí mismo y separarse de la situación que lo aqueja, para que, al estudiarla desde una perspectiva objetiva, sea capaz de solucionarla.
  • Modificación de actitudes: Por medio de una disciplina de comportamientos específicos.
  • Diálogo socráticomayéutica: A través de una serie de cuestionamientos planteados por el psicoterapeuta, el paciente descubre lo que resulta verdaderamente importante para él y para su vida. A partir de este auto-descubrimiento se establecen soluciones y se guía al paciente.


El legado de Viktor Frankl

Viktor Frankl murió a la edad de 92 años, le sobreviven su esposa, hija y nietos. Frankl percibió el vacío existencial de la sociedad, e invitó al hombre a estudiarse a sí mismo como el ser complejo que es, capaz de superarse ante todo, de apreciarse y de reinventarse a sí mismo una y otra vez, tantas veces sea necesario. Se trata de no cometer los mismos errores o, en su caso, de aprender de ellos y salir adelante, como si esta vida fuera en verdad una segunda oportunidad.


Cuestionamiento constante

Finalmente, el cuestionamiento persiste: ¿qué es la vida y cuál es su sentido? Independientemente de las creencias personales, la búsqueda del sentido se manifiesta de muy diversas formas: desde el ser capaz de definirse como persona, hasta descubrir su objetivo en la vida y perseguirlo. Si existe un método que facilita el proceso, ¿qué más dan los nombres y conceptos? Lo importante es inventarse la posibilidad de “ser” y actuar para llevar esa posibilidad al mundo de cada quien.

La autorrealización no puede alcanzarse cuando se considera un fin en sí misma, sino cuando se toma como efecto secundario de la propia trascendencia

Viktor Frankl

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