“Tejedores de historias, la necesidad de narrar”

the story, @PYLmom, Flickr
“the story”, @PYLmom, Flickr

¿De dónde surge ese impulso que obliga a un escritor, narrador o guionista a contar una historia? Esa visión, idea, o sueño que golpea con tal fuerza que resulta inevitable su desarrollo.

Desde el origen de la palabra el hombre sintió la necesidad de contar anécdotas, reales o ficticias, que se transmitieran de una generación a otra, revelando así a los primeros cuentistas de cuya mente surgieron relatos que llevaban consigo historias de vida, enseñanzas, advertencias, costumbres, tradiciones y distintas formas de percibir el mundo. Como explica la escritora Clarisa Pinkola en su íntimo libro Mujeres que corren con lobos:

Los cuentos están repletos de instrucciones que nos guían en medio de las complejidades de la vida (…) todo lo que podríamos necesitar en algún momento nos sigue hablando en susurros desde los huesos de los relatos.

Así, existen en todo el mundo los tejedores de historias, aquéllos que sienten la necesidad desde lo más profundo de su ser de dar vida a un relato y transmitirlo. Los hay en cada familia y comunidad, de distintas edades y bagajes culturales. Los encontramos en la abuela que fascina a los nietos con remembranzas de su pasado, en el narrador que reúne a la gente en un teatro y los hipnotiza con un relato, en el joven que escribe una novela desde su soledad. Sea cual sea su formato y presentación las historias continúan atrayéndonos, y las transmitimos de generación en generación a través de la palabra, escrita o hablada, o incluso por medio de imágenes.

Esta necesidad de narrar y transmitir surge desde el instinto básico de sobrevivencia y comunidad, aunque más allá de eso, proviene de la naturaleza misma del ser humano por compartir su experiencia y satisfacer su impulso creativo.

Así que, pregúntate, ¿tienes una historia que contar? ¿Apareció de pronto en tu mente mientras dormías o durante tu rutina cotidiana? Dejar que se extinga sería acabar con una parte de ti y su posibilidad de existir. No importa si tienes experiencia o no, es tu deber darle forma a esa historia y transmitirla. Después de todo, los tejedores de historias surgen así, de la nada, es el camino que eligen el que determina si explotan o no su talento para compartirlo con el resto del mundo.

El escritor sólo puede interesar a la humanidad cuando en sus obras se interesa por la humanidad.

M. de Unamuno

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Un comentario en ““Tejedores de historias, la necesidad de narrar”

  1. Muy bien dicho; los relatos, orales o escritos, forman parte intrínseca de la Humanidad. Si alguna vez todos los libros de Historia desaparecieran de la faz de la Tierra, sólo tendríamos que acudir a la sección de Literatura de una biblioteca para reconstruir lo perdido. /( Y al revés).

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