Crónicas de parejas comunes y corrientes. Cap. 1

Invitados especiales: María (psicóloga y maestra de prepa, 30 años) e Ismael (director de agencia aduanal, 45 años). 3 años de noviazgo.

 

María: (en régimen alimenticio estricto) amor, ¿me pasas mi quesito, por favor?

Ismael: (lo pasa tranquilamente) no deberías comer queso.

María: ¿por qué?

Ismael: porque leí en un artículo que a tu edad ya no debes comer lácteos.

María: (diálogo interno) ¿a mi edad?, ¿y el qué?, ¿leyó un artículo? ¡wow!

María: ah… ¿por qué?, ¿qué decía el artículo?

Ismael: no sé, sólo leí el título.

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Los paradigmas y sus resultados no deseados

 

Todos tenemos ideas, creencias o malos hábitos que surgieron desde que éramos pequeños. Algunas veces cobran fuerza en la adolescencia o deciden establecerse durante la adultez y, eventualmente, se convierten en obstáculos para alcanzar nuestras metas. Algunas personas les llaman paradigmas. Para Lupita Nyong´o su paradigma o idea consistía en que “era fea”, y durante mucho tiempo eso se convirtió en un impedimento en su vida. Pero lo mágico de una idea es que ¡es sólo eso!, ¡una idea! Lupita Nyong´o descubrió que era una idea falsa, una mentira, y cuando comprendió en su totalidad lo que eso significa pudo encontrar su belleza y salir adelante.

¿Cuál crees que sea el paradigma, idea o mal hábito que de alguna manera te detiene o genera resultados no deseados? Suele ser algo que pensaste durante la infancia, alguna definición que te hiciste como resultado a un evento que te resultó traumático.

No te compliques tanto, la respuesta es sencilla, pues para los niños hasta las cosas “más simples” pueden resultar en un trauma. Lo importante es descubrirlo, entender que no es verdad y contrarrestarlo…y cada vez que surja de nuevo contestarle “está bien, lo entiendo, pero no es verdad”.

¿Tienes preguntas? ¡No dudes en contactarme!

La Moccata