Pensamientos negativos conducen a resultados no deseados

Lo más triste que escuché el otro día:

A veces pienso, ¿Dios, por qué no me hiciste más inteligente? Así hubiera sido ingeniero o algo así…y no lo que soy ahorita.

Dicho por una persona con educación, que probablemente tuvo y aún tiene la posibilidad de ser quien quiera ser, si estuviera dispuesta a romper los paradigmas que la detienen.

Si crees creas, ya sea positivo o negativo. Pensamientos negativos sólo conducirán a resultados no deseados.

Lo más fácil de hacer cuando uno se encuentra “aparentemente” estancado (así, entre comillas), es culpar a una persona o causa externa. Cuando realmente estamos listos para avanzar acabamos con las viejas ideas o definiciones de nosotros mismos, y damos un SALTO DE FE hacia el basto espacio de lo desconocido, fuera de la zona de confort, donde lo imposible se vuelve tangible.

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Salto de fe

La Moccata

Reflexión de la semana: “En las olas del cambio…”

Cuando estás bien contigo mismo, en paz y armonía, todo a tu alrededor comienza a fluir, como si se tratara de magia.

No es que este momento haya llegado de la nada, llegó a mí después de muchos años de trabajo interno, de una lucha de poder entre el ego y mi verdadero ser. Es muy fuerte descubrir que el sueño que habías tenido toda la vida de pronto ya no lo quieres. Así que estuve perdida por mucho tiempo sin poder aterrizar, hasta que descubrí lo que hay detrás del sueño, la fuerza motora…todo lo demás, mis proyectos de vida, son los medios.

Y hoy, después de permitirme soltar y encontrarme sostenida por un hermoso contenedor de personas increíbles, he logrado manifestar lo que tanto anhelaba. Hoy estoy viviendo mi sueño, día tras día, en las buenas y en las malas.

La Moccata

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El descubrimiento de “la misteriosa menstruación”

Y tú cómo te enteraste de la “misteriosa menstruación”. El artículo más reciente en nuestro blog de #MujeresMedicina

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Y entonces…¿Qué significa “Moccata”?

Mi nombre es Mónica, pero muchos me conocen como “La Moccata” (con acento tónico en la “o”). Me presenté bajo este seudónimo por primera vez hace varios años en algunas páginas de internet a las que me suscribí. En aquella época, jamás imaginé que este apodo iba a llegar tan lejos, al grado de convertirse en mi marca personal.

En más de una ocasión me han preguntado si “La Moccata” hace referencia al café moca (mocha o moka). No, estimado lector, sí es una de mis bebidas favoritas pero no la razón por la que decidí llamarme así.

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café, @pixabay

En realidad este apodo tiene una historia muy sencilla y simpática. Mi esposo y yo empezamos a salir juntos cuando apenas teníamos 16 años. En una ocasión fui de visita a su casa y me encontré con mi suegro. Para contextualizarlos, les comparto que mi suegro es un hombre muy pragmático, amoroso y particularmente relajado, lo cual contrasta a sobremanera con su esposa, una italiana muy alegre y sumamente activa, ¡todo un remolino! Sin más y sin haberlo esperado, me dijo: “En esta casa a las Mónicas se les dice Moccata”. Me quedé con el ojo cuadrado y la mente en blanco, porque además tampoco hacía tanto tiempo que empezaba a salir con su hijo.

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Mis suegros

Después conocí el trasfondo de “la moccata”: cuando su hijo mayor estaba pequeño, tenía una niñera llamada Mónica, a la cual le costaba tanto trabajo llamarla por su nombre que simplemente le empezó a decir Moccata. Fin de la historia.

Yo ya había recibido anteriormente varios apodos, claro está que como todos ellos surgieron durante la secundaria y primeros meses de prepa…digamos que no eran precisamente los más amigables como para adoptarlos. Sin embargo y por alguna razón que honestamente desconozco, “moccata” resonó conmigo y le tomé cariño. Tal vez se deba a que incrementó mi sentido de pertenencia a la familia de mi esposo, a la cual amo y adoro; es una familia hermosa, unida y vibrante. El caso es que la primer navidad después de haber sido llamada “la moccata”, o “moccatita” como muchas veces me dice mi suegro, el regalo de navidad que les di a mis suegros llevaba esta firma, fue la manera en que el seudónimo se volvió oficial.

Así, 14 años después de aquel encuentro, “La Moccata” se ha convertido en mi firma, mi avatar, mi alter ego, mi proyecto de vida. ¡¿Quién hubiera pensado que la tierna torpeza de un niño produciría algo así?!

La Moccata

…o Moccatita (advierto que sólo mi suegro puede llamarme así)

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