¿Después del eclipse qué? El “bajón” de la oscuridad y el posterior ascenso

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¿Y a ti… te dio un “bajón” el eclipse? ¡A mí sí! Entonces, ¿qué sigue ahora?

El reciente eclipse solar fue intenso en muchos sentidos, y a muchas personas nos movió de formas muy diversas. Vi mucha información previa al suceso: que si la radiación, que si el acomodo de los astros, que apagaras los electrónicos, que no salieras a verlo, y muchos otros etcéteras que bombardearon las redes sociales, correos y, por supuesto, “San Whats App”.

Ante tanta información, me descubrí sintiendo un cierto rechazo hacia al suceso. Realmente no quería saber nada de él, aunque sí sentía curiosidad. Lo cierto es que en este rincón germano el eclipse no se vio, pues fue sólo para el otro lado del charco. Lo que sí me quedó muy claro es que la otra Moccata decidió hacer acto de presencia y hacer de las suyas. Hablo de la Moccata Oscura, “la Kali”, la del arquetipo de la hechicera que de pronto se mezcla con la de la sombra, la del ego, la de los miedos, la del “monstruito depresivo” que vive en el bosque de mi mente.

Anduve cansada, irritable, vulnerable, a la defensiva. Me dolía la cabeza y tenía náuseas, olas de frío y calor… hasta pensé «¡Madre mía, Moccatita ¿no estás embarazada, verdad?!» Reaccionaba con cualquier cosa y definitivamente tuve muy poca tolerancia hacia todo aquello que no me parecía; incluso salieron a la luz aspectos de ciclos que ya consideraba cerrados.

Fue muy frustrante, sobre todo porque siento que los últimos dos meses he estado haciendo un bello y profundo trabajo de reencuentro y reconexión conmigo misma, con mi pareja, con mi esencia, aprendiendo a soltar y disfrutando el proceso, viajando, dándome el tiempo para ser creativa… Entonces, ¿por qué carambas se le ocurría a la Moccata Oscura salir ahora?

Me sentía sumamente creativa e intuitiva, pero con cero energías para sacarme a flote. Los últimos tres días me desperté más temprano para que me rindiera mejor el día, pero fue una de esas veces en que “cuando por fin tienes tiempo para todo, no tienes gana de hacer nada”. Quería ponerme a escribir, sacar unos diseños, grabar… nada. Hubo tiempo para sacar el trabajo, pero no para ponerme creativa.

Entonces me di oportunidad de leer uno de esos mensajes informativos que tanto estaba evadiendo:

Este eclipse es el cierre que un largo viaje que vienes haciendo desde hace 6 años, es hora de cerrar ciclos.

Sí, sí, me resonaba. Luego leí esto otro en un artículo:

La psicóloga clínica y astróloga, Veroshk Williams, explica que «usualmente, hay un ambiente de caos antes de que ocurran los eclipses. Para todo el mundo, tienden a exacerbar la impaciencia, la irritabilidad y la frustración… Este eclipse, a nivel general, a nivel político, traerá cambios. Es el punto de mayor sombra antes de ir a la luz».

Sí, sí. Ahora todo tenía más sentido. Este «bajón» que me trajo el eclipse no fue más que una invitación de la Moccata Oscura a hacer una introspección más profunda y decisiva sobre los aspectos de mi vida que requieren cambios, mejoras… Esos patrones que ya debo dejar ir, esos proyectos de los que debo despedirme, esos otros que están esperando a que tenga una participación más activa.

Los días posteriores serán para ir de la mano con la otra Moccata, con mucha paciencia y amor, para comenzar a desenredar todos esos hilos que se quedaron en el cajón de los pendientes. No será un proceso rápido, así que será necesario hacerlo con calma, escuchándome mucho y honrando.

En fin, una simbólica “muerte que dé pie a un renacimiento”, para permitir la apertura de nuevos comienzos. Tal como le sucede al sol durante un eclipse: se oculta en la oscuridad, para resurgir de nuevo, luminoso.

La Moccata

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Un comentario en “¿Después del eclipse qué? El “bajón” de la oscuridad y el posterior ascenso

  1. Lo compararía más con echarse una siesta que con una muerte, aunque bueno, hay quienes comparan el dormir con el morir. El sol no muere.
    Recuerdo que en aquél eclipse de principios de los 90s mi hermano menor tenía 3 años, era un bebé y comprensiblemente aún absorbía el vivir mayormente sin filtros y por instinto. Pues resulta que le dio miedo el eclipse pero eventualmente lo que pasó fue que lloró poco y durmió más, se echó una siesta y listo. Renacer, como lo ilustras aquí.

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