Ejercicio 2 – “La cobija de crochet y el árbol frondoso”

Ejercicio2

Mi familia materna es un matriarcado, me parece que lo ha sido por algunas generaciones; me quedó muy claro desde niña aun sin conocer el concepto, sobre todo el día que me enteré que mi bisabuela defendió su rancho de los agraristas a punto de escopeta. Todavía, a su avanzada edad, se despertaba de pronto en las noches gritando:

¡Tráiganme mi escopeta que ya vienen los agraristas!

Aunque al final la familia perdió su rancho, la bravía de mi Aby jamás quedó en tela de juicio. Era de esperarse entonces que las mujeres de su clan desempeñaran un papel fundamental en las próximas generaciones. De modo que tampoco sorprende que yo lleve el nombre de dos mujeres importantes en la vida de mi mamá, incluso cuando una de ellas no procede de la línea materna: Mónica y Elena, ‘la buscadora’ y ‘la maestra viajera’.

La buscadora

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@lsdofficial, en Giphy

Es curioso cómo al desentrañar las historias del frondoso árbol familiar uno se percata de cómo las raíces se tejen y entretejen juntas en distintas piezas que se unen, como una de esas cobijas de crochet conformada por distintos cuadros. Los contratos familiares son sumamente poderosos y, aunque no son la norma, siempre hay patrones que se repiten consciente e inconscientemente.

En mi familia materna, a las mujeres les ha tocado abrirse paso por la vida con esfuerzo y sacrificio, y muchas terminaron solas en el intento: viudas, madres solteras, ‘quedadas’ o divorciadas… mujeres que tras años de trabajo se quedan con un montón de historias y recuerdos, pero sin compañía; mujeres que cargan con el peso de sacar adelante a la familia, sin reconocer primero sus propias necesidades; mujeres profesionalmente exitosas; mujeres con la responsabilidad de tomar las decisiones más importantes para fijar el rumbo de todo el clan. Con frecuencia me pregunté:

Y a estas mujeres que tienen que ser fuertes para la familia, ¿quién las acompaña en sus momentos vulnerables?

Me pareció muy injusto, llevar un peso tan grande, con frecuencia sin recibir el reconocimiento que se merece y peor aún, con la pena del menosprecio cuando alguna de ellas decide andar un camino distinto.

Entre esas mujeres, fue la hermana de mi mamá, mi tía Mónica, una de las ‘buscadoras’ que emprendió un viaje simbólico e iniciático para romper con los mandatos de sangre. Se convirtió en médica y se adentró por más de cinco años en la Sierra Tarahumara para compartir su medicina. Cuando volvió a casa descubrió que la familia tenía situaciones que debía sanar, y se dio a la enorme tarea de llevarnos de la mano por el camino del autoconocimiento a través de distintos cursos y seminarios. No todos dieron el paso con ella, y aunque cada uno continúa en su camino a su manera, me parece que esa época fue trascendental para toda la familia. Yo tenía 18 años por aquel entonces y esa búsqueda marcó un antes y un después en mi vida.

Finalmente, aunque su primer matrimonio concluyó, mi tía se volvió a casar, rompiendo no sólo con ‘la maldición familiar’ que dicta que las mujeres de nuestra familia se quedan solas, sino también una parte del significado etimológico de su propio nombre que la define como “mujer solitaria”. En las generaciones inmediatas a mí, ella ha sido una mujer que sana dentro de la familia, y no me refiero simplemente a su profesión de médica.

La maestra viajera

@seanmcsorley, en Giphy

 

Mi mamá siempre tuvo una mente inquieta, llena de imaginación, historias, lugares lejanos y personajes. Este mundo fantástico provenía en gran parte de los libros que engullía desde niña y las anécdotas que escuchaba de la Tía Elenita. Mi tía Elena era maestra y fundadora de una escuela. Fue ella quien inculcó en mi mamá el gusto por la lectura y los viajes.

No recuerdo mucho de la tía Elena, salvo que era mujer cariñosa, muy culta y de considerable tamaño, cuya precaria salud jamás la detuvo en sus objetivos y en todos sus viajes. Recuerdo su rostro, su respiración entrecortada, su sonrisa, el olor a libros viejos que envolvía su casa, y el gusto que le daba cuando íbamos de visita y me decía “pequeña ratoncita” cada que me dada permiso de degustar la exquisita variedad de quesos que nunca faltaba en su cocina.

Mi mamá recuerda a la tía Elena con mucho cariño y ella también se convirtió en una maestra que ama los libros y los viajes, incluso por un par de décadas estuvo al frente de la escuela que la tía fundó. Mi mamá lleva su nombre, y fue su admiración hacia ella lo que hizo que ese nombre también me alcanzara a mí, llenando mi cabeza de la misma imaginación, historias y paisajes.

Los hilos que permanecen y los que se descosieron

@JulieSmithSchneider, en Giphy

Al final… ¿con qué decido quedarme y qué elijo soltar? De ese frondoso árbol familiar que forma esa vieja cobija de crochet, ¿qué hilos permanecen y cuáles se descosieron en el camino? Supongo que al día de hoy aún sigo jalando del hilo, a veces para unir las piezas, a veces para separarlas.

Este aspecto de mujer que sana, bordado en mi nombre directamente desde mi tía Mónica, es algo que llevo dentro de mí y que manifiesto a través de mi trabajo y mi talento. Este deseo por tragarse al mundo viaje tras viaje, contando historias y compartiendo conocimientos es un anhelo profundo de mi alma, tejido directamente desde mi tía Elena. Todo ello sumado al hambre por crear y escribir que recibí de mi madre. Mi abuelo me llama ‘la viajera incansable’, y confieso que si yo pudiera vivir de viajes e historias, compartiendo mi talento, mis escritos y mi propia medicina de la mano de mi cómplice y pareja, para mí sería más que suficiente.

Creo que gran parte de las mujeres en mi familia hemos sido, de una u otra manera, buscadoras, maestras y viajeras. Cada una ha intentado, a su modo, romper el molde y buscar lo mejor para sí mismas y para sus seres queridos. ¿Será acaso que todo este tiempo hemos estado equivocadas y el mandado jamás ha sido quedarnos solas, sino permanecer en la búsqueda? Y la búsqueda no siempre es sencilla, cuesta mucho trabajo y no todos comulgan con lo que implica… es por eso que de pronto algunas continuaron su camino siendo ellas mismas su principal compañía. Yo he decidido romper los contratos familiares que siento que mi limitan, y mantener (a mi manera) aquellos que sin duda alguna me fortalecen y sacan a relucir mi verdadera esencia.

De mis dos nombres, de su historia y de su significado etimológico, decido quedarme con su fuerza, sus talentos y su belleza. Mónica también significa “única”, y aunque de chica odiaba ser o sentirme distinta a los demás, hoy amo y abrazo mis peculiaridades. Elena, del griego, hélene, significa “luz”, por lo que se traduce como “mujer que brilla”… y aunque toda mi vida uno de mis paradigmas ha sido la creencia limitante de no ser suficiente, hoy reconozco mis dones y mi valía. Tengo además, un alter ego al que llamo La Moccata, una extensión derivada de mí, pero esa ya es otra historia. Por lo pronto, a mí me toca darle un significado a mi nombre, tejer y descoser, adueñarme de mi ficción y trazar mi propio camino. Soy una mujer medicina, terapeuta, escritora y creadora de contenido.

Culmino este texto con unas líneas que escribí hace tiempo, y que me parece que hoy resuenan con lo que aquí he compartido:

“Cuando me veo a mí misma encuentro a las mujeres de mi pasado, cuando veo a las mujeres de mi pasado me veo a mí misma. Las raíces del árbol se extienden a tiempos antiguos, cuando el árbol no era árbol, y la existencia era sólo un suspiro.

Cavo en las profundidades para entender, para observar, para ser testigo, para atar cabos.

De las raíces hasta la punta de las ramas, de las ramas a las nuevas semillas… todo es un flujo circular. Algunas historias se repiten, algunos patrones se renuevan…

Entonces, en una rabieta del destino, como si el mismo tiempo intentara revelarse, uno o más frutos rompen el ciclo… y aunque la semilla no cae lejos del árbol, crea un nuevo origen. El contrato se rompe con amor.”

La Moccata

5 comentarios en “Ejercicio 2 – “La cobija de crochet y el árbol frondoso”

  1. Supongo que eres escritora pues lo ha es muy bien atrapa al lector pero en lo particular me hiciste llorar de emoción pues conos o a tu familia, estudie en ese colegio donde hace 43 años conocí a una niña hermosa y desde entonces forma parte de mi reducido grupo de amigas, mi querida Mónica, te felicito por este homenaje a las mujeres de tu vida y por tu elocuencia al escribir

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    1. Muchas gracias por tus palabras y por compartirme tu historia! Que belleza leerte y saber que asististe al colegio, donde seguramente tienes varios recuerdos bonitos. Quizá te tocó conocer a mi tía Elenita. Te mando muchos abrazos! Más adelante vendrá otro escrito donde hablo de más familiares. Abrazos!

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  2. Hola Moccata, he leído tus líneas y me encantó tu forma de deshilar tu vida.
    Soy amiga de tu mamá desde que éramos niñas en el colegio, obvio es decir que allí estudié la primaria y secundaria junto con comercio qye en aquel entonces era una carrera “técnica”, o no sé como llamarla pero que fué de gran utilidad hasta la fecha en mi vida porque no tuve la fortuna de estudiar una carrera, peto esi no me ha limitado, conocí a través de ti, pasajes que atañen la vida de tu mami que a pesar de los años de convivencia no conocía, como la de tu tía Mónica, y ka tuya misma, pero me congratulo de haber conocido otros que tu también has de saber pero no los mencionas de personajes hilados a esa borla de tejido inicial, pues al haber estado desde niña en el mismo colegio qye mencionas, imagina todas las memorias que tengo acerca de tu familia.
    Aún no te conozco físicamente, sí en fotografías, eres mucho muy parecida a tu mamá, pero por las pocas veces que he escuchado de ti y ahora por tu forma de escribir, sé que eres una mujer muy linda, talentosa, segura de tí misma y con convicciones muy bien definidas, mucho heredado de tu mamá, te felicito enormemente.

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    1. Arcelia! Muchas gracias por tan bellas palabras. Yo también te conozco en fotos y te ubico muy bien porque mi mamá en varias ocasiones ha habado de ti con mucho cariño. Que gusto saber que la escuela ha estado ahí para muchas generaciones, creando bellos recuerdos de infancia y amistades. Abrazos enormes!

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