Mi camino como Moon Mother: la magia de nuestra ciclicidad

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La fórmula “4 = 1”

¿Te has percatado de que no siempre eres la misma mujer? Y no me refiero a las ocasiones en que te pones un traje coqueto en Halloween, o a la mujer que eres durante el horario de trabajo, distinta muy probablemente de la mujer que llega a casa en la noche y se pone en sus trapos más cómodos; o a la mujer que eres mientras cuidas a los niños vs la mujer que sale a divertirse un rato con sus amigas. Me refiero a esas mujeres que eres, ciclo tras ciclo.

De pronto sucede que a lo largo del mes experimentamos emociones muy variadas y distintos niveles de energía, tanto física como emocional, mental y sexual. Hay días en que te sientes como la mujer maravilla que todo lo puede; otras veces te olvidas de ti y te enfocas en las necesidades de los demás, incluso los bebés te despiertan una sensación maternal; hay ocasiones en que te sientes tan sexualmente activa ¡que hasta te desconoces!; de pronto te sientes más sensible de lo normal y quieres mandar todo al… “infinito y más allá” (por no decir una barbarie), y otras veces simplemente quieres estar en cama con un chocolatito caliente. ¿Te suena familiar? Son las cuatro mujeres que habitan en ti, cada mes, según la fase del ciclo menstrual en la que te encuentres. Lo sé, ¡vaya trabajo personal que nos toca hacer para conocerlas a todas y aprender a convivir con ellas en amor y armonía!

@aliseanderson

 

El camino

Mi camino como Moon Mother® inició en el 2010, sólo que en aquel entonces no lo sabía. Estaba en un momento complicado, por decirlo de una manera diplomática; vamos pues, ¡que no tenía idea de qué hacer con mi vida! Que golpe tan grande al ego cuando después de haberme jactado por años de saber cuál era mi sueño, ahora me encontraba totalmente perdida.

Entonces, una querida amiga me introdujo al libro de «Mujeres que corren con los lobos», de Clarissa Pinkola Estés, y de conceptos innovadores como “Mujer Salvaje”, “Sagrado Femenino” y la “revolución pacífica” de los círculos de mujeres. Y quizá más allá de la teoría, lo que realmente marcó un antes y un después en esa época fue el descubrimiento de la entonces para mí enigmática copa menstrual.

@annasalmi

¡¿Y cómo se pone eso?! ¿No duele? ¿No mancha? ¿No se siente incómoda? ¿Por qué dejar la experiencia de las toallas sanitarias, que me son tan familiares, por algo que desconozco? En otras palabras, ¿por qué cambiar? La incertidumbre de salirnos por el camino andado, que nos resulta seguro, para caminar a oscuras sobre un terreno nuevo.

El uso de la copa implicó derrumbar años (propios y del colectivo) de condicionamiento acerca de la naturaleza femenina y su ciclo menstrual, de la sangre, de los cólicos, de la industria sanitaria, de mi cuerpo, ¡de mí misma! Tal vez suena muy exagerado (y no, por el momento no vendo copas), pero realmente fue un mundo nuevo que cambió por completo mi perspectiva. Yo era más que un puñado de hormonas, más que un manojo de emociones, más que un objeto de deseo; era más que mi duda y mi caos existencial, más que un “no sé por qué soy tan bipolar”; era más que la explosión desenfrenada de ideas, que la inspiración, los sueños y la voz en mi cabeza. Simplemente, ¡era todo eso y mucho más! Ahora existía la posibilidad de dejar de ser vulnerable ante mi naturaleza, para apropiarme de ella.

Mentiría si dijera que fue sólo el uso de la copa menstrual lo que me ayudó a familiarizarme con mi cuerpo y a comenzar a destronar el tabú. Fue también el ritual de la “Siembra de la luna”, los libros que se cruzaron, el compartir con otras mujeres, las ‘metidas de pata’ y hasta los berrinches. Y así, entre experiencia y experiencia llegué al libro de «Luna Roja», de la autora Miranda Gray, y su trabajo como Moon Mother®.

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La primera vez que tuve la opción de asistir a un curso de Miranda, le saqué la vuelta … no había tiempo, no había dinero… no había suficiente voluntad, sólo un montón de excusas. Luego llegó el momento indicado. Llevaba tiempo trabajando como cofundadora de Mujeres Medicina, me había introducido a los círculos de mujeres, conocía conceptos nuevos y me sentía fascinada por el psicoanálisis y el trabajo de Jung, Clarissa Pinkola, Jean Shinoda Bolen, Christiane Northrup y los arquetipos propios de la psique femenina, cuyo origen se remontaba a distintas mitologías y a las fases de la luna. ¿Les dije que el primer libro que me leí completito de niña fue uno sobre mitología griega? ¡Ya se imaginarán mi asombro cuando descubrí que cada fase de mi ciclo menstrual podía corresponder a una diosa del Olimpo!

También coincidió en que una amistad de años, una hermana, de esas que te da la vida y no la sangre, decidió que quería capacitarse con Miranda Gray. Y así, juntas emprendimos la aventura de certificarnos como Moon Mother® y de convertirnos en terapeutas holísticas.

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La Moccata y Bereniz Castañeda, Moon Mothers®

El patito feo

Debo reconocer que ha sido confrontante ser una forastera entre mi familia y algunas amistades, una “exiliada”; no en un sentido literal (aunque quizá en algunos casos), sino en cuanto a que fui el patito feo que se convirtió en “cisne bruja”, sea lo que sea que eso signifique culturalmente, y transitó un camino distinto al que esperaban. Creo que todos sentimos ese miedito a lo que no entendemos (aunque aseguramos que sí) y que tan duramente juzgamos. Pruebas en el recorrido que me han ayudado a afianzarme y a serme fiel a mí misma, pues, como dice Clarissa Pinkola:

ser nosotras  mismas hace que muchos nos destierren, (mientras que) acceder a las exigencias de los demás hace que nos desterremos de nosotras mismas.

Me siento muy orgullosa de las decisiones que he tomado, incluso de las que hicieron que me estrellara con y sin gracia. He descubierto mi sueño, que es empoderar por medio de la creatividad, y el camino de la Moon Mother® es una de las ramas del frondoso árbol de posibilidades.  Ha sido una satisfacción enorme ver los resultados reales, tanto en mí, como en mis relaciones y en quienes acuden a la terapia. Descubrí un hermoso proceso de sanación que nos ayuda a aceptar con amor nuestra feminidad y nuestra naturaleza cíclica, equilibrando aspectos o patrones de cuatro arquetipos femeninos,

permitiéndonos traer amor, armonía y auto-empoderamiento a nuestra propia naturaleza cíclica.

 

Ser Moon Mother® es un camino espiritual.

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Me despido con un regalito que preparamos desde mujeresmedicina.com: la “Meditación del Árbol del Útero”, de Miranda Gray. Si en algún momento necesitas más acompañamiento o participar de una “Sintonización Mundial de Womb Blessing® (Bendición de Útero)” puedes contactarme para ofrecerte una sesión o ayudarte a localizar a la Moon Mother® más cercana a tu comunidad.

 

Con amor,
Mónica Elena Cárdenas Mejía – La Moccata

lamoccata@gmail.com

Artículo publicado originalmente en mujeresmedicina.com

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