«LA LOBA»: Notas del libro “Mujeres que corren con los lobos” – CPE

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La loba es el arquetipo de la «Mujer Salvaje». Clarissa Pinkola lo explica así:

“Aquí la palabra «salvaje» no se utiliza en su sentido peyorativo moderno con el significado de falta de control, sino en su sentido original que significa vivir una existencia natural.  Las palabras «mujer» y «salvaje» hacen que las mujeres recuerden quiénes son y qué es lo que se proponen

El arquetipo de la Mujer Salvaje se puede expresar en muchos términos… A veces se le llama «la mujer que vive al final del tiempo», o la «que vive en el borde del mundo»… En español, yo la llamo Río bajo el Río; La Mujer Grande; Luz del Abismo; La Loba, La Huesera… Conocerla es un trabajo continuo, que dura toda la vida.”

Para contactar con «La Loba» hay que quitarnos la ropa, no en un sentido literal (aunque eso puede ayudar), sino en el sentido de despojarnos de todo cuanto hemos aprendido, de todo lo que decidimos que nos define, para encontrarnos con el alma desnuda. Hay que presentarse entonces, ante ella, haciendo el ego a un lado, sin armaduras ni defensas. ¿Miedo? ¡Claro que da miedo!, y no pasa nada. El miedo también puede ser bueno, puede ser una motivación, pues atreverse a conectar con el “yo salvaje” e instintivo es adentrarse a una zona muy profunda de nosotras, directo a los huesos, que nos sacudirá con fuerza, violentamente hasta que nos salga la cola de loba y corramos a la pradera “riendo a carcajadas”.

Cuando medito; cuando escucho música que me estremece; cuando bailo o veo bailar; cuando me quedo paralizada ante una obra de arte; cuando creo, escribo, pinto; cuando tengo un encuentro con la belleza y lo sublime; cuando entro en contacto íntimo con mi esencia creativa, mi fuego, mi “canción a los huesos”… entonces, como por arte de magia, me topo con ella, con «La Loba», y juntas aullamos plácidamente, casi estruendosamente, con y sin luna.

La Moccata, notas del libro “Mujeres que corren con los lobos”, de Clarissa Pinkola Estés.

 

Logoterapia: El sentido de la vida, de Viktor Frankl

Después de sobrevivir al Holocausto, Viktor Frankl descubre el secreto para llevar una vida plena, llena de sentido.

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Viktor Frankl, @Carla Foletto, Flickr

Viktor Frankl vivió la experiencia de la Segunda Guerra Mundial en los campos de concentración, lo hizo bajo condiciones de extrema insalubridad, trabajos forzados y hambruna. En los campos perdió a sus padres, a su hermano y a su esposa.

Egresado de Medicina y especializado en Neurología y Psiquiatría, Frankl estudió a sus compañeros del campo y descubrió que sólo aquellos que se fijaron un objetivo o meta lograron sobrevivir, aquéllos que encontraron un sentido para su existencia y que no renunciaron a su libertad interna: el poder de la toma de decisiones personal y la actitud con que uno enfrenta las situaciones en las que se encuentra:

Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias…

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Campo de concentración en Auschwit, @Diego Delso, Wikimedia Commons

Tras sobrevivir al Holocausto, Frankl publicó su libro “Un psicólogo en el Campo de Concentración” (actualmente conocido como “El hombre en busca de sentido) y se dedicó al desarrollo y expansión de la Tercera Escuela de Psicoterapia Vienesa, la Logoterapia.


El fin último de la Logoterapia: descubrir el sentido de la vida

Etimológicamente, la palabra Logoterapia se remonta a la base fundamental de esta psicoterapia: Logos significa sentido.

La Logoterapia considera el sentido de la vida como el impulso principal del ser humano y su objetivo es dirigir al individuo a una vida plena a partir del descubrimiento de dicho sentido, diferente para cada persona.


El enfrentamiento del “ser”

Durante esa búsqueda necesariamente se presenta una batalla entre el “ser” que la persona es y el “ser” en el que desea convertirse. Este cuestionamiento interno es lo que genera que el hombre se reinvente a sí mismo en un marco infinito de posibilidades que lo conducen a su propio crecimiento.


Técnicas de la Logoterapia

La Logoterapia ofrece el reencuentro de la persona con sí mismo. Para lograrlo, hace uso de distintas técnicas:

  • Intención paradójica: confrontación de la persona con sus propios miedos y fobias, con el objetivo de desaparecerlos.
  • Derreflexión: estimula al paciente a hacer a un lado el problema, para enfocarse en cuestiones más importantes.  Mientras más obsesionada se encuentre la persona, más importancia y presencia otorgará a su problema.
  • Autodistanciamiento: El sujeto es capaz de reconocerse a sí mismo y separarse de la situación que lo aqueja, para que, al estudiarla desde una perspectiva objetiva, sea capaz de solucionarla.
  • Modificación de actitudes: Por medio de una disciplina de comportamientos específicos.
  • Diálogo socráticomayéutica: A través de una serie de cuestionamientos planteados por el psicoterapeuta, el paciente descubre lo que resulta verdaderamente importante para él y para su vida. A partir de este auto-descubrimiento se establecen soluciones y se guía al paciente.


El legado de Viktor Frankl

Viktor Frankl murió a la edad de 92 años, le sobreviven su esposa, hija y nietos. Frankl percibió el vacío existencial de la sociedad, e invitó al hombre a estudiarse a sí mismo como el ser complejo que es, capaz de superarse ante todo, de apreciarse y de reinventarse a sí mismo una y otra vez, tantas veces sea necesario. Se trata de no cometer los mismos errores o, en su caso, de aprender de ellos y salir adelante, como si esta vida fuera en verdad una segunda oportunidad.


Cuestionamiento constante

Finalmente, el cuestionamiento persiste: ¿qué es la vida y cuál es su sentido? Independientemente de las creencias personales, la búsqueda del sentido se manifiesta de muy diversas formas: desde el ser capaz de definirse como persona, hasta descubrir su objetivo en la vida y perseguirlo. Si existe un método que facilita el proceso, ¿qué más dan los nombres y conceptos? Lo importante es inventarse la posibilidad de “ser” y actuar para llevar esa posibilidad al mundo de cada quien.

La autorrealización no puede alcanzarse cuando se considera un fin en sí misma, sino cuando se toma como efecto secundario de la propia trascendencia

Viktor Frankl

¡Bienvenidos a la función estelar! El rito de ir al cine

Butaca vieja - Foto: andraberila
Butaca vieja – Foto: andraberila

Cuando una persona observa por primera vez el comercial de una película que llama su atención decide que en cuanto se estrene irá a verla. Finalmente, luego de una larga espera, la película es anunciada en su cine favorito, se forma en la fila y compra su boleto, se asegura de contar con el correcto equipo de supervivencia: un vaso de palomitas (extra grande, por supuesto) y un refresco, se sienta en la sala de cine y aguarda a que llegue el silencio y las luces se apaguen para que comience la función.

Ir al cine

Ir al cine no es sólo una cuestión de entretenimiento o de convención social, es también un ritual que ha existido desde el origen del cine mismo y que se ha ido transformando según la época socio-cultural y a lo largo de las revoluciones tecnológicas.

Mas la función no comienza en cuanto se visualizan los créditos, sino que forma parte de la espera del estreno, de la fila en dulcería, de los niños molestos, de la sala oscura, de la presentación de la película. Porque el cine no es sólo el filme en sí, sino el conjunto de emociones y pensamientos que se presentan en la mente del espectador. Porque el cine, aun siendo de arte, es un espectáculo de principio a fin que retira a las personas de su actividad cotidiana para adentrarlas, aunque sea por unos momentos, en un mundo alterno y a la vez bastante similar al suyo.

¿De qué va la historia?

Para analizar el rito que se presenta en la sala de cine es preciso partir desde el inicio, desde la necesidad de contar una historia y transmitir por medio de ella una determinada interpretación de la vida y reflejo de la sociedad. ¿De dónde surgen estas historias e ideologías? ¿Cómo es que el director encuentra la manera más apropiada de comunicar su mensaje? Ello se logra con los conocimientos básicos de Cinematografía y Guionismo, pero para que el creador se siente y comience a escribir, es necesario primeramente que se conozca a sí mismo: sus objetivos, su filosofía, la importancia para él y para el mundo de que se conozca su historia, entre otras cosas.

Toda película comunica un mensaje y forma parte de la magia del cine, generando una respuesta en quien lo observa, aunque sea simple entretenimiento. Sin embargo, cuando el cine busca trascender, más que entretener, entonces la respuesta del espectador es diferente y, al dejar la sala es una persona nueva, con un pensamiento y una reflexión sobre lo que acaba de ver, ya que tuvo un encuentro con lo sublime. Kosif Karen explica en La Ciudad y lo Poético (1998) lo siguiente:

 La experiencia de lo sublime…es un acontecimiento que se inicia con la sorpresa, con el horror, con el dolor, con el miedo, seguidos por una segunda fase caracterizada por el alivio, la alegría, la elevación. El encuentro con lo sublime arranca al hombre de las relaciones cotidianas y ordinarias…

¡Que apaguen las luces!

Los sujetos de la sala de cine, como el sonido y la oscuridad, también juegan su papel en las sensaciones que experimenta el espectador. No es lo mismo ver una película en la casa que en la espectacularidad de la sala, así se cuente con una gran pantalla y un potente equipo de sonido jamás será igual por el simple hecho de que la sala de cine es el lugar específico al que se va a tener esa experiencia, al lado de extraños que buscan lo mismo, en un espacio que, aunque no es propio, se adueña de nosotros.

Desde que se apagan las luces la sala se ambienta para que comprendamos que es un espectáculo de magia que suele apasionar, basta con echar un vistazo a todos los grupos de cinéfilos, esos que no paran de hablar durante la película mientras analizan cada pequeño detalle de ella (la fotografía, la actuación, la dirección), esos que inician todo un debate sobre lo que “quiso decir” el director.

La sala de cine

En un principio, los edificios donde se exponían las películas eran grandes teatros, más familiares y a la vez más elegantes. Con el tiempo, se han ido transformando y son ahora un lugar en donde se convive de una manera diferente y aunque ciertamente existen más comodidades se trata de un intercambio de compra venta que ofrece una experiencia que, para muchos, puede resultar más placentera: los asientos reclinables, los famosos combos, el servicio personalizado, entre otras cosas.

Existen salas de cine para todos los gustos: las hay para el cine de arte, para el cine erótico, para el gótico, para el cine mexicano, para el internacional. Sin embargo, todas las salas cumplen la misma función de generar un ambiente en particular para que el espectador se sienta cómodo y disfrute su función.

El show debe continuar

Salga un día de su casa, fórmese en la fila para comprar su boleto y entre a ver una película; observe los comportamientos de los demás antes, durante y después de la presentación. Asegúrese de contar con el correcto equipo de supervivencia, siéntase cómodo y aguarde a que llegue el silencio y las luces se apaguen para que comience la función. Efectivamente, no hay nada como el rito de ir al cine.

La Moccata