Reflexión: Fluir como el agua

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Ilustración de Elesq

 

Fluir, fluir como el agua, dejarse llevar por las mareas que nos habitan. Dejar de resistirse a la calma y a las fuertes corrientes de nuestras aguas internas. Dejarse mecer y sacudir. Y en ese incesante vaivén, nadar, flotar o dejarse llevar a las profundidades, según sea necesario.

Fluir con nuestra naturaleza cíclica, con las necesidades del alma, con las estaciones del año, con el paso del tiempo.

Soltar el control, pues el timón de un barco sólo funciona cuando las velas se dejan impulsar por el viento, cuyo capricho está fuera de nuestro alcance.

Respirar, confiar, soltar, fluir… y entonces, tomar la acción que nos dicte la voz de nuestras entrañas: nadar, flotar o dejarse llevar a las profundidades.

-La Moccata

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“CAOS VS CALMA”

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Arte de Elesq

 

Dos polos opuestos, dos complementos, la luz y la sombra. Ambas necesarias, ambas esenciales y características de la naturaleza humana.

¿Por qué tendemos tanto a ensalzar una y renegar de la otra? Todo en el universo se mueve, todo dentro de nosotros se mueve. Es normal, por tanto, que experimentemos ambos estados, en un ir y venir de la mente, el alma y el cuerpo.

Si escuchas la palabra “calma” ¿en qué piensas? ¿El mar? El mar también puede agitarse. ¿Una melodía? Muchas canciones nos sacuden bruscamente. ¿La mente concentrada en tu respiración? Incluso mientras meditamos hay momentos en que al ego le gusta hacerse el simpático, y nos llena de pensamientos y distracciones. Entonces,

¿qué es la calma, qué es el caos?

Finalmente, en ambas instancias somos capaces de vernos a nosotros mismos, de confrontarnos, de maravillarnos, de gozar y extasiarnos, ¡de experimentar la vida!

¿No percibes acaso la marea brusca de tu interior cuando sientes excitación?  Cuando te llega ese instante de inspiración o esa idea que te obliga a crear; cuando bailas desenfrenadamente en una fiesta; cuando nadas a contra corriente; cuando haces ejercicio; cuando ríes a carcajadas, o lloras desconsoladamente; cuando te tomas unos tragos; cuando corres detrás de los niños…

Ningún mar en calma hizo experto a un marinero

Desconozco la autoría de esta frase, pero cada que la escucho me conecto con esa tormenta en mi interior, esa a la que de pronto me da por rechazar, porque claro, ¡la calma también puede ser tan rica!

Creo que más que más que perseguir incansablemente un estado o el otro, el reto está en experimentar ambos en equilibrio, en no abusar de ninguno. Después de todo, quedarnos demasiado quietos, por demasiado tiempo, podría equivaler a morir.

Caos vs calma… dos polos opuestos, dos complementos, la luz y la sombra.

#LaMoccata

 

Refl. “Cada quien interpreta según su propia historia”

¿Cuántas veces al día emites un juicio no constructivo? Es decir, una crítica que no aporta nada beneficioso, ni para ti, ni para los demás. Una crítica que aparentemente te hace sentir bien porque…  es tan fácil juzgar.

Resulta fácil catalogar algo como ‘bueno’, ‘malo’, ‘correcto’, ‘indecente’. Resulta fácil ignorar el hecho de que desconocemos desde dónde se comunica ‘el otro’, desde qué lugar de su luz, su sombra, sus emociones y experiencias vividas se comparte.

Se nos olvida que cada uno interpretamos el mundo de acuerdo a nuestra propia historia de vida. Que lo que quizá ‘es’ o ‘debe de ser’ según mi historia, podría ‘no ser’ de acuerdo a la historia de alguien más. Que cada uno vive sus propias circunstancias, tiene su propia experiencia y sabiduría, libra sus propias batallas, tiene sus propios méritos.

Se nos olvida que tal vez, cuando juzgamos con tan poca empatía, lo hacemos desde un miedo o un deseo muy profundo y arraigado en nuestro interior, y es posible que no tenga ninguna relación con ‘el otro’. Que al final del día cada uno trata de ser su mejor versión y hacer lo mejor que puede, desde el nivel de consciencia propio de cada uno. Que todos formamos parte de un enorme ‘cuarto de espejos’.

Es tan fácil juzgar…

La Moccata

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Reprograma la manera en que inicias el día en 5 pasos

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Suena la alarma y ¿cómo te sientes al despertar? ¿Con sueño, con pesadez, pensando en todo lo que tienes que hacer? Si fuera por ti seguro que aplastas el celular, como si de un bicho molesto se tratara, y te quedas en la cama todo el día. Si estos son tus pensamientos dominantes al abrir los ojos cada mañana, ¿por qué te sorprende que todos los días te sientas cansado o estresado? ¡Pero qué carga es vivir, caray! Entonces, ¿cómo reprogramar nuestros pensamientos?

En lugar de saltar de la cama al sonido del despertador, dedícate unos minutos para iniciar el día relajado, y agradecer y definir cómo quieres vivir tu jornada. Aquí 5 sencillos pasos que, desde la comodidad de tu cama, acostado boca arriba, ojos cerrados y cuerpo relajado, puedes seguir:

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