Frase de la semana

Después de un pequeño accidente automovilístico mi esposo llevó el carro al taller para su arreglo. Al notar que la pintura nueva que pusieron en la parte de atrás era NOTORIAMENTE diferente a la original esta fue la respuesta del mecánico:

Es que la pintura que tenías era muy mala, ¡este es un mejor rojo!

¡No bueno! ¡Haberlo dicho antes caray!

….sólo en México…

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Mi experiencia con el 007, Spectre

James-Bond (2)
@Cinema Streaming, Flickr

Por fin, después de varios meses de espera acabo de ver la última entrega del 007, Spectre. Independientemente de los efectos especiales, las escenas de acción y el guapísimo Daniel Craig, esta nueva película tiene un significado especial para mí. Además de haber sido filmada en la ciudad de México (donde ahora radico) se trata de un proyecto del que formé parte durante unos días como asistente de producción, en la labor de catering crow.

La chamba

¿Cuáles fueron mis funciones? Encargarme de la alimentación y otras necesidades de los extras. Esto no quiere decir que yo personalmente estaba metida en la cocina preparando los alimentos. Mi labor, junto con la de muchos otros compañeros, era recibir los paquetes de comida previamente dispuestos y repartirlos entre los extras que se encontraban dispersos en un set que incluía varias cuadras. Por supuesto, si los extras necesitaban ir al baño, perdían algún accesorio de su indumentaria o se sentían mal, nosotros también debíamos brindarles apoyo y dirigirlos con el personal adecuado.

Fueron días de poco sueño y mucho trabajo, llamados a las 4 am, prisas y dolores musculares, pero fue una experiencia increíble que siempre guardaré en mi memoria. Seguro sonará un poco cliché, pero nunca olvidaré la emoción del primer día que llegamos al set en la calle Tacuba y nos encontramos con un ejército de esqueletos, catrinas y personal de la producción, todos preparándose para las primeras tomas del día. El momento en que vi el equipo de cámaras, grúas y Dolly ¡y comprendí que estaba viviendo algo que había soñado desde mi época universitaria!

Ah – pensé – esto es, lo que había querido ver desde hace tantos años, una producción grande y real –

Mentiría si dijera que no me salieron unas lagrimitas, pues como la sentimentalista que soy, me llené de emoción y me sentí muy conmovida. Ver de cerca cómo funciona un proyecto de esa magnitud, que el actor principal pase a tu lado y captures su carisma y profesionalismo, apreciar en vivo la interacción entre el director y su asistente, así como estar presente durante el ensayo y filmación de las escenas de acción fue, como dicen los gringuitos priceless. Vamos, que en realidad ¡hubiera estado dispuesta a hacerlo gratis! Pero afortunadamente la paga fue muy buena, así que me sentí muy satisfecha con el trabajo y la remuneración.

behind scenes

La película

Los muertos están vivos

Cuando leí la frase de apertura en la sala de cine me sentí abordada por una sensación de escalofríos y ansiedad, y en el momento en que el cuadro se abrió para dar lugar a la primera secuencia del desfile de muertos confieso que traté de comportarme con decencia y educación, pero lo cierto es que casi salto del asiento de emoción al gritar “¡Ahí está!”. ¡¿Cómo me iba a contener cuando recordé todos y cada uno de los momentos que viví durante la producción?! Y entonces vino esa magistral secuencia de créditos que entre espectros de humo y la música de Sam Smith me prepararon para un gran viaje, el último del Bond interpretado por Craig.

En lo personal, la película me gustó muchísimo. Aunque es verdad que no es la mejor de la saga, tampoco la considero una “entrega débil”, como señalan algunos. La narrativa y dirección resultan, como siempre tratándose de Sam Mendes, muy bien logradas; las secuencias de acción son emocionantes y los efectos especiales las complementan sin caer en el extremo; se explican sucesos del pasado de Bond y si bien es cierto que Sean Connery es mi James Bond favorito Daniel Craig lleva al personaje a otro nivel de trabajo personal e introspección nunca antes visto.

El final da un giro un poco más romántico y ligeramente forzado de lo esperado, pero la sensación general una vez que la imagen se fue a negros fue de gozo y satisfacción. Aunque es verdad que no aparezco en los créditos entre los cientos y cientos de nombres que participaron, me queda la gran experiencia y el compañerismo del trabajo en equipo, pues así como los muertos están vivos, los recuerdos también.