Reflexión de la semana “Atención Consciente, el arte de estar presente”

El año pasado leí un libro con el que me sentí profundamente identificada, y no fue sólo porque la protagonista era un gata Himalaya (siempre me han dicho que mi cara y comportamiento son similares a los de un gato), sino por las conversaciones internas que esta minina tiene mientras vive como la mascota del Dalai Lama.

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Portada del libro. Editorial Planeta.

Una de las reflexiones que tiene la Leona de las Nieves, o Rinpoche, como se llama la gata, es sobre la “atención consciente”.

A veces hacemos las cosas en automático, sin estar realmente presentes. Como cuando comes tu almuerzo con tanta prisa que ni siquiera lo saboreas; lees un párrafo pero al instante se te olvida; o las ocasiones en que estás en una conversación en la que no tienes ni idea de lo que está diciendo la otra persona (y hasta miedo te da cuando te pregunta algo), porque simplemente estás pensando en otra cosa o emitiendo un juicio sobre cada palabra que sale de su boca. En ocasiones pasa que “estamos” en tantas cosas a la vez, que difícilmente “estamos”.

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CCO Public Domain, Pixabay

 

Rinpoche lo describe así Sigue leyendo

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El Principito, una película para los adultos que han olvidado cómo ser niños

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Poster de la versión animada de Mark Osborne. Foto: http://www.lepetitprince.com

En el fondo todos seguimos siendo niños. Cuando crecemos y nos convertimos en adultos no es que ese chiquillo interno muera o siga su camino, tan sólo se va dormir un poco, por lo que es nuestra misión despertarlo de vez en cuando.

Del director de Kung Fu Panda, Mark Osborne, llega una adaptación animada de El Principito. Más que para los pequeños traviesos de la casa la película es, al igual que el libro, una aventura para los adultos que han olvidado cómo ser niños.


¿Y dónde quedó el Principito?

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El Principito, @digipam, Flickr

La película no inicia con el aviador aventurero, ni con el inocente Principito.  No es el objetivo del director presentar otra versión de esta historia, sino narrar la experiencia de descubrirla, de conocer al Principito.

Una pequeña niña que creció antes de tiempo se ve forzada a pasar su verano estudiando para cumplir el deseo de su mamá, entrar a una escuela de prestigio y convertirse en una adulta seria y profesional. Mas el perfecto plan de la madre se arruina cuando la niña conoce a su vecino, un viejo aviador que la introduce al mundo del Principito.

Mientras la realidad de los adultos es gris, opaca y obsesivamente sistematizada, en la casa de al lado todo es colorido e impredecible.


Dos formatos e historias paralelas

La idea de mezclar dos técnicas de animación diferentes era un poco aterradora y definitivamente experimental en cierto nivel. Me reguntaron muchas veces —¿cómo va a funcionar eso? —a lo que respondí— no lo sé, pero creo que es lo correcto.”

Mark Osborne

La propuesta visual se conforma de dos formatos: la animación 3D por computadora para introducir a los nuevos personajes y una especie de spin off o historia derivada de la original; y la técnica en stop motion, cuadro por cuadro, para narrar la aventura del Principito y su encuentro con el aviador. La primera pareciera que busca captar la atención de las nuevas generaciones con un diseño gráfico que recuerda al de Pixar. La segunda recurre a una textura similar a la del papel, aludiendo al cuento y las ilustraciones originales del autor, Antoine de Saint-Exupéry e impregnando aún más a la imagen de una especie de magia y misterio.

Cuando el misterio es demasiado impresionante es imposible desobedecer.

Antoine de Saint-Exupéry, El Principito

Todo ello acompañado de una cálida banda sonora que recalca cada momento y acompaña al espectador en su experiencia audiovisual.

Entrevista al director


Más allá de El Principito

El último arco de la película se centra en los nuevos personajes y una historia alternativa para lo que le sucede al Principito después de su encuentro con la serpiente. Estos últimos minutos pudieran llamarle más la atención al público infantil, con sus tintes de comedia y acción. Para los adultos, que siempre somos tan serios, es posible que resulte un poco obvio. Por otro lado, se presenta de una manera distinta y simplificada el complejo universo de los ya conocidos habitantes de los meteoritos que aparecen en el cuento: el Rey, el Hombre de Negocios y el Vanidoso (los demás personajes se omiten en esta versión animada).

Con la firme decisión de cumplir el deseo del viejo aviador la niña emprenderá un viaje en búsqueda del Principito, en el cual descubrirá el valor de crear vínculos, así como el gran secreto y lo más importante:

Crecer no es el problema, el problema es olvidar… lo esencial es invisible a los ojos.

Antoine de Saint-Exupéry, El Principito

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Estatua de El Principito en Girona, @Irene Armangué, Flickr

Al final el argumento rompe un poco con la armonía de los primeros dos arcos y se vuelve un tanto predecible, mas la película cumple con su función de conmover al espectador al introducirlos o recordarles acaso la historia de El Principito y su inspirador mensaje. Aquellos que no la conocen se quedarán con la inquietud de leer la historia, para los demás será una experiencia nostálgica, pues así como sucede con la niña y el reencuentro con su infancia, siempre existe un antes y un después de conocer al Principito.

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Ilustración original de El Principito, @J G, flickr

Ves esta imagen, ¿qué es lo que ves?, ¿un sombrero o una boa constructora? Si se trata de un inofensivo sombrero todo está bien, puedes continuar tu vida siendo un adulto serio y responsable, no pasará nada, no cambiará nada. Si ves una peligrosa serpiente devorando a un elefante entonces, adelante, porque estás a punto de comenzar un gran viaje de vuelta a la infancia, uno en el que podrás disfrutar de las estrellas, las rosas y un zorro al cual domesticar.

Después de todo, “únicamente los niños saben lo que buscan”, lo que se nos olvida a veces es que no tenemos por qué dejar de ser niños en nuestro interior.

Logoterapia: El sentido de la vida, de Viktor Frankl

Después de sobrevivir al Holocausto, Viktor Frankl descubre el secreto para llevar una vida plena, llena de sentido.

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Viktor Frankl, @Carla Foletto, Flickr

Viktor Frankl vivió la experiencia de la Segunda Guerra Mundial en los campos de concentración, lo hizo bajo condiciones de extrema insalubridad, trabajos forzados y hambruna. En los campos perdió a sus padres, a su hermano y a su esposa.

Egresado de Medicina y especializado en Neurología y Psiquiatría, Frankl estudió a sus compañeros del campo y descubrió que sólo aquellos que se fijaron un objetivo o meta lograron sobrevivir, aquéllos que encontraron un sentido para su existencia y que no renunciaron a su libertad interna: el poder de la toma de decisiones personal y la actitud con que uno enfrenta las situaciones en las que se encuentra:

Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias…

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Campo de concentración en Auschwit, @Diego Delso, Wikimedia Commons

Tras sobrevivir al Holocausto, Frankl publicó su libro “Un psicólogo en el Campo de Concentración” (actualmente conocido como “El hombre en busca de sentido) y se dedicó al desarrollo y expansión de la Tercera Escuela de Psicoterapia Vienesa, la Logoterapia.


El fin último de la Logoterapia: descubrir el sentido de la vida

Etimológicamente, la palabra Logoterapia se remonta a la base fundamental de esta psicoterapia: Logos significa sentido.

La Logoterapia considera el sentido de la vida como el impulso principal del ser humano y su objetivo es dirigir al individuo a una vida plena a partir del descubrimiento de dicho sentido, diferente para cada persona.


El enfrentamiento del “ser”

Durante esa búsqueda necesariamente se presenta una batalla entre el “ser” que la persona es y el “ser” en el que desea convertirse. Este cuestionamiento interno es lo que genera que el hombre se reinvente a sí mismo en un marco infinito de posibilidades que lo conducen a su propio crecimiento.


Técnicas de la Logoterapia

La Logoterapia ofrece el reencuentro de la persona con sí mismo. Para lograrlo, hace uso de distintas técnicas:

  • Intención paradójica: confrontación de la persona con sus propios miedos y fobias, con el objetivo de desaparecerlos.
  • Derreflexión: estimula al paciente a hacer a un lado el problema, para enfocarse en cuestiones más importantes.  Mientras más obsesionada se encuentre la persona, más importancia y presencia otorgará a su problema.
  • Autodistanciamiento: El sujeto es capaz de reconocerse a sí mismo y separarse de la situación que lo aqueja, para que, al estudiarla desde una perspectiva objetiva, sea capaz de solucionarla.
  • Modificación de actitudes: Por medio de una disciplina de comportamientos específicos.
  • Diálogo socráticomayéutica: A través de una serie de cuestionamientos planteados por el psicoterapeuta, el paciente descubre lo que resulta verdaderamente importante para él y para su vida. A partir de este auto-descubrimiento se establecen soluciones y se guía al paciente.


El legado de Viktor Frankl

Viktor Frankl murió a la edad de 92 años, le sobreviven su esposa, hija y nietos. Frankl percibió el vacío existencial de la sociedad, e invitó al hombre a estudiarse a sí mismo como el ser complejo que es, capaz de superarse ante todo, de apreciarse y de reinventarse a sí mismo una y otra vez, tantas veces sea necesario. Se trata de no cometer los mismos errores o, en su caso, de aprender de ellos y salir adelante, como si esta vida fuera en verdad una segunda oportunidad.


Cuestionamiento constante

Finalmente, el cuestionamiento persiste: ¿qué es la vida y cuál es su sentido? Independientemente de las creencias personales, la búsqueda del sentido se manifiesta de muy diversas formas: desde el ser capaz de definirse como persona, hasta descubrir su objetivo en la vida y perseguirlo. Si existe un método que facilita el proceso, ¿qué más dan los nombres y conceptos? Lo importante es inventarse la posibilidad de “ser” y actuar para llevar esa posibilidad al mundo de cada quien.

La autorrealización no puede alcanzarse cuando se considera un fin en sí misma, sino cuando se toma como efecto secundario de la propia trascendencia

Viktor Frankl

Buda: la novela que cambiará tu vida

Buda, Deepak Chopra. Portada: Opal Works

Algunas historias llegan al lector de una manera inesperada y lo transforman. Deepak Chopra presenta al hombre que, sin buscarlo, se convirtió en un Dios.

Las razones por las cuales el lector elige un libro son distintas. Entre los diversos títulos que se le presentan siempre habrá alguno que llamará su atención por encima de los demás, ya sea por la portada, la casa editorial, el autor o la sinopsis.

El libro de Deepak Chopra exhibe a un hombre de espaldas, vestido con una túnica color azafrán, que emana una luz cálida, rodeado de lirios rosados y con una frase que sobresale: Buda, la novela que cambiará tu vida. Desde un principio, la portada invita y reta al lector a formar parte de la transformación de un hombre tan conocido y enigmático a la vez.

El autor, Deepak Chopra

Deepak Chopra es un médico y escritor hindú. Cuenta con varias publicaciones, en distintos idiomas, sobre la espiritualidad y la relación entre el cuerpo y la mente para mantener una vida sana y equilibrada.

Fundó y está a cargo de El Centro Chopra para el Bienestar y el Instituto Médico Mente – Cuerpo, instituciones para las personas que desean acercarse a terapias alternativas, basadas en el yoga, la meditación, la búsqueda personal y autoconocimiento, entre otras cosas.

Novelando a Buda

Para escribir este libro respiré hondo e inventé nuevos personajes e incidentes en la vida de una de las personas más famosas de la historia.

Así comienza narrando el autor. Hablar de Buda, no es sólo contar su historia, sino ahondar en lo más profundo de los inicios del ser que fue, de la persona en la que más tarde se convirtió, y de la leyenda que se creó a su alrededor.

Este libro no es una biografía de Buda, sino una obra de ficción, con elementos y personajes concebidos sólo por la imaginación del autor.

Siddhartha, el Príncipe

Siddharta nace en el seno de una familia real, con un padre cuyo poderío se ha alcanzado a través de las guerras y del miedo que ha infundido en los reinos vecinos. Rodeado de lujos, excluido en el palacio, la única opción del príncipe era la de convertirse en un gran guerrero y heredar el legado de su padre.

Chopra presenta a un Siddharta confuso, asediado constantemente por Mara, el Rey de los Demonios, quien en todo momento busca la oportunidad de alejarlo de su destino de convertirse en Buda.

Siddharta posee el don de la observación y la intuición, es capaz de ver lo que otros no ven y de percibir el mundo de una manera distinta y profunda. A lo largo de su debate interno por descubrir quién es, Siddharta rechaza su reino y decide convertirse en un monje errante.

Gautama, el Monje

Siddharta deja de existir y da paso a Gautama, quien descubre que la iluminación es un trabajo individual, que consiste en renunciar a los placeres terrenales y a sus propios temores y ataduras, para que, a través de la meditación, sea capaz de ver la verdad más allá de la verdad, la autenticidad de su único ser.

Después de vagar por años, de probar distintas disciplinas, de ayudar al prójimo, de recluirse y de unirse a otros monjes, Gautama vence el miedo a la muerte y al sufrimiento y alcanza el Nirvana, un estado de conciencia pura, de paz interna.

Buda, el Compasivo

Gautama alcanza la iluminación y se convierte en Buda, dedicado a esparcir su verdad, una verdad que rompió con las doctrinas y costumbres establecidas en la India.

Chopra termina con un Buda humano e inmortal a la vez, atravesando un campo de batalla, inspirando a los soldados a dejar de pelear, enfrentándose al mundo para llenarlo de paz:

Mientras no aceptéis que todas las vidas están unidas entre si y que la naturaleza misma es una gran red del ser, jamás sabréis quiénes son en verdad…

Después de conocer a Buda

Después de acercarse a una historia que lo conmueve y transforma, el lector se formula la pregunta ¿Y ahora qué? Después de ir de la mano de Buda, desde su primer estado de confusión hasta que alcanza la claridad, ¿Cómo evitar que se escape de nosotros a través de la rutina y la actividad cotidiana?

Chopra jamás pretende inducir al lector al Budismo, aunque sí presenta, a manera de epílogo, una serie de consejos sobre cómo aplicarlo a la vida, a base de la confrontación constante, del autodescubrimiento, de la práctica de la meditación, siguiendo los pasos de Buda, ya sea a través de la ética y la compasión o por medio del camino místico:

Ni siquiera tienes que ser espiritual. Lo único que debes hacer es mirar dentro de ti, desear la claridad, despertarte y estar completo…el budismo es un proyecto personal, y ése es el secreto de su atractivo en el mundo moderno. ¿Acaso no nos concentramos todos en el sufrimiento personal y en nuestro destino personal? Buda no pedía nada más como punto de partida y, aún así, prometía que la llegada sería la eternidad.

Leer este libro podría no cambiar su vida, podría incluso, resultarle una pérdida de tiempo y no estar de acuerdo con la interpretación y el método narrativo de Chopra, pero, sin duda, lo acercará más a la mente de uno de los personajes más importantes y poderosos de la Historia…y, si tiene suerte, se acercará al yo que reside en su interior, el ser que es usted, sin importar el mundo material al que se considera atado.

(En el interior de cada ser) todos somos Buda.
– Deepak Chopra

¡Bienvenidos a la función estelar! El rito de ir al cine

Butaca vieja - Foto: andraberila
Butaca vieja – Foto: andraberila

Cuando una persona observa por primera vez el comercial de una película que llama su atención decide que en cuanto se estrene irá a verla. Finalmente, luego de una larga espera, la película es anunciada en su cine favorito, se forma en la fila y compra su boleto, se asegura de contar con el correcto equipo de supervivencia: un vaso de palomitas (extra grande, por supuesto) y un refresco, se sienta en la sala de cine y aguarda a que llegue el silencio y las luces se apaguen para que comience la función.

Ir al cine

Ir al cine no es sólo una cuestión de entretenimiento o de convención social, es también un ritual que ha existido desde el origen del cine mismo y que se ha ido transformando según la época socio-cultural y a lo largo de las revoluciones tecnológicas.

Mas la función no comienza en cuanto se visualizan los créditos, sino que forma parte de la espera del estreno, de la fila en dulcería, de los niños molestos, de la sala oscura, de la presentación de la película. Porque el cine no es sólo el filme en sí, sino el conjunto de emociones y pensamientos que se presentan en la mente del espectador. Porque el cine, aun siendo de arte, es un espectáculo de principio a fin que retira a las personas de su actividad cotidiana para adentrarlas, aunque sea por unos momentos, en un mundo alterno y a la vez bastante similar al suyo.

¿De qué va la historia?

Para analizar el rito que se presenta en la sala de cine es preciso partir desde el inicio, desde la necesidad de contar una historia y transmitir por medio de ella una determinada interpretación de la vida y reflejo de la sociedad. ¿De dónde surgen estas historias e ideologías? ¿Cómo es que el director encuentra la manera más apropiada de comunicar su mensaje? Ello se logra con los conocimientos básicos de Cinematografía y Guionismo, pero para que el creador se siente y comience a escribir, es necesario primeramente que se conozca a sí mismo: sus objetivos, su filosofía, la importancia para él y para el mundo de que se conozca su historia, entre otras cosas.

Toda película comunica un mensaje y forma parte de la magia del cine, generando una respuesta en quien lo observa, aunque sea simple entretenimiento. Sin embargo, cuando el cine busca trascender, más que entretener, entonces la respuesta del espectador es diferente y, al dejar la sala es una persona nueva, con un pensamiento y una reflexión sobre lo que acaba de ver, ya que tuvo un encuentro con lo sublime. Kosif Karen explica en La Ciudad y lo Poético (1998) lo siguiente:

 La experiencia de lo sublime…es un acontecimiento que se inicia con la sorpresa, con el horror, con el dolor, con el miedo, seguidos por una segunda fase caracterizada por el alivio, la alegría, la elevación. El encuentro con lo sublime arranca al hombre de las relaciones cotidianas y ordinarias…

¡Que apaguen las luces!

Los sujetos de la sala de cine, como el sonido y la oscuridad, también juegan su papel en las sensaciones que experimenta el espectador. No es lo mismo ver una película en la casa que en la espectacularidad de la sala, así se cuente con una gran pantalla y un potente equipo de sonido jamás será igual por el simple hecho de que la sala de cine es el lugar específico al que se va a tener esa experiencia, al lado de extraños que buscan lo mismo, en un espacio que, aunque no es propio, se adueña de nosotros.

Desde que se apagan las luces la sala se ambienta para que comprendamos que es un espectáculo de magia que suele apasionar, basta con echar un vistazo a todos los grupos de cinéfilos, esos que no paran de hablar durante la película mientras analizan cada pequeño detalle de ella (la fotografía, la actuación, la dirección), esos que inician todo un debate sobre lo que “quiso decir” el director.

La sala de cine

En un principio, los edificios donde se exponían las películas eran grandes teatros, más familiares y a la vez más elegantes. Con el tiempo, se han ido transformando y son ahora un lugar en donde se convive de una manera diferente y aunque ciertamente existen más comodidades se trata de un intercambio de compra venta que ofrece una experiencia que, para muchos, puede resultar más placentera: los asientos reclinables, los famosos combos, el servicio personalizado, entre otras cosas.

Existen salas de cine para todos los gustos: las hay para el cine de arte, para el cine erótico, para el gótico, para el cine mexicano, para el internacional. Sin embargo, todas las salas cumplen la misma función de generar un ambiente en particular para que el espectador se sienta cómodo y disfrute su función.

El show debe continuar

Salga un día de su casa, fórmese en la fila para comprar su boleto y entre a ver una película; observe los comportamientos de los demás antes, durante y después de la presentación. Asegúrese de contar con el correcto equipo de supervivencia, siéntase cómodo y aguarde a que llegue el silencio y las luces se apaguen para que comience la función. Efectivamente, no hay nada como el rito de ir al cine.

La Moccata