Reflexión de la semana “Atención Consciente, el arte de estar presente”

El año pasado leí un libro con el que me sentí profundamente identificada, y no fue sólo porque la protagonista era un gata Himalaya (siempre me han dicho que mi cara y comportamiento son similares a los de un gato), sino por las conversaciones internas que esta minina tiene mientras vive como la mascota del Dalai Lama.

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Portada del libro. Editorial Planeta.

Una de las reflexiones que tiene la Leona de las Nieves, o Rinpoche, como se llama la gata, es sobre la “atención consciente”.

A veces hacemos las cosas en automático, sin estar realmente presentes. Como cuando comes tu almuerzo con tanta prisa que ni siquiera lo saboreas; lees un párrafo pero al instante se te olvida; o las ocasiones en que estás en una conversación en la que no tienes ni idea de lo que está diciendo la otra persona (y hasta miedo te da cuando te pregunta algo), porque simplemente estás pensando en otra cosa o emitiendo un juicio sobre cada palabra que sale de su boca. En ocasiones pasa que “estamos” en tantas cosas a la vez, que difícilmente “estamos”.

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CCO Public Domain, Pixabay

 

Rinpoche lo describe así Sigue leyendo

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“Tejedores de historias, la necesidad de narrar”

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“the story”, @PYLmom, Flickr

¿De dónde surge ese impulso que obliga a un escritor, narrador o guionista a contar una historia? Esa visión, idea, o sueño que golpea con tal fuerza que resulta inevitable su desarrollo.

Desde el origen de la palabra el hombre sintió la necesidad de contar anécdotas, reales o ficticias, que se transmitieran de una generación a otra, revelando así a los primeros cuentistas de cuya mente surgieron relatos que llevaban consigo historias de vida, enseñanzas, advertencias, costumbres, tradiciones y distintas formas de percibir el mundo. Como explica la escritora Clarisa Pinkola en su íntimo libro Mujeres que corren con lobos:

Los cuentos están repletos de instrucciones que nos guían en medio de las complejidades de la vida (…) todo lo que podríamos necesitar en algún momento nos sigue hablando en susurros desde los huesos de los relatos.

Así, existen en todo el mundo los tejedores de historias, aquéllos que sienten la necesidad desde lo más profundo de su ser de dar vida a un relato y transmitirlo. Los hay en cada familia y comunidad, de distintas edades y bagajes culturales. Los encontramos en la abuela que fascina a los nietos con remembranzas de su pasado, en el narrador que reúne a la gente en un teatro y los hipnotiza con un relato, en el joven que escribe una novela desde su soledad. Sea cual sea su formato y presentación las historias continúan atrayéndonos, y las transmitimos de generación en generación a través de la palabra, escrita o hablada, o incluso por medio de imágenes.

Esta necesidad de narrar y transmitir surge desde el instinto básico de sobrevivencia y comunidad, aunque más allá de eso, proviene de la naturaleza misma del ser humano por compartir su experiencia y satisfacer su impulso creativo.

Así que, pregúntate, ¿tienes una historia que contar? ¿Apareció de pronto en tu mente mientras dormías o durante tu rutina cotidiana? Dejar que se extinga sería acabar con una parte de ti y su posibilidad de existir. No importa si tienes experiencia o no, es tu deber darle forma a esa historia y transmitirla. Después de todo, los tejedores de historias surgen así, de la nada, es el camino que eligen el que determina si explotan o no su talento para compartirlo con el resto del mundo.

El escritor sólo puede interesar a la humanidad cuando en sus obras se interesa por la humanidad.

M. de Unamuno

El Principito, una película para los adultos que han olvidado cómo ser niños

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Poster de la versión animada de Mark Osborne. Foto: http://www.lepetitprince.com

En el fondo todos seguimos siendo niños. Cuando crecemos y nos convertimos en adultos no es que ese chiquillo interno muera o siga su camino, tan sólo se va dormir un poco, por lo que es nuestra misión despertarlo de vez en cuando.

Del director de Kung Fu Panda, Mark Osborne, llega una adaptación animada de El Principito. Más que para los pequeños traviesos de la casa la película es, al igual que el libro, una aventura para los adultos que han olvidado cómo ser niños.


¿Y dónde quedó el Principito?

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El Principito, @digipam, Flickr

La película no inicia con el aviador aventurero, ni con el inocente Principito.  No es el objetivo del director presentar otra versión de esta historia, sino narrar la experiencia de descubrirla, de conocer al Principito.

Una pequeña niña que creció antes de tiempo se ve forzada a pasar su verano estudiando para cumplir el deseo de su mamá, entrar a una escuela de prestigio y convertirse en una adulta seria y profesional. Mas el perfecto plan de la madre se arruina cuando la niña conoce a su vecino, un viejo aviador que la introduce al mundo del Principito.

Mientras la realidad de los adultos es gris, opaca y obsesivamente sistematizada, en la casa de al lado todo es colorido e impredecible.


Dos formatos e historias paralelas

La idea de mezclar dos técnicas de animación diferentes era un poco aterradora y definitivamente experimental en cierto nivel. Me reguntaron muchas veces —¿cómo va a funcionar eso? —a lo que respondí— no lo sé, pero creo que es lo correcto.”

Mark Osborne

La propuesta visual se conforma de dos formatos: la animación 3D por computadora para introducir a los nuevos personajes y una especie de spin off o historia derivada de la original; y la técnica en stop motion, cuadro por cuadro, para narrar la aventura del Principito y su encuentro con el aviador. La primera pareciera que busca captar la atención de las nuevas generaciones con un diseño gráfico que recuerda al de Pixar. La segunda recurre a una textura similar a la del papel, aludiendo al cuento y las ilustraciones originales del autor, Antoine de Saint-Exupéry e impregnando aún más a la imagen de una especie de magia y misterio.

Cuando el misterio es demasiado impresionante es imposible desobedecer.

Antoine de Saint-Exupéry, El Principito

Todo ello acompañado de una cálida banda sonora que recalca cada momento y acompaña al espectador en su experiencia audiovisual.

Entrevista al director


Más allá de El Principito

El último arco de la película se centra en los nuevos personajes y una historia alternativa para lo que le sucede al Principito después de su encuentro con la serpiente. Estos últimos minutos pudieran llamarle más la atención al público infantil, con sus tintes de comedia y acción. Para los adultos, que siempre somos tan serios, es posible que resulte un poco obvio. Por otro lado, se presenta de una manera distinta y simplificada el complejo universo de los ya conocidos habitantes de los meteoritos que aparecen en el cuento: el Rey, el Hombre de Negocios y el Vanidoso (los demás personajes se omiten en esta versión animada).

Con la firme decisión de cumplir el deseo del viejo aviador la niña emprenderá un viaje en búsqueda del Principito, en el cual descubrirá el valor de crear vínculos, así como el gran secreto y lo más importante:

Crecer no es el problema, el problema es olvidar… lo esencial es invisible a los ojos.

Antoine de Saint-Exupéry, El Principito

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Estatua de El Principito en Girona, @Irene Armangué, Flickr

Al final el argumento rompe un poco con la armonía de los primeros dos arcos y se vuelve un tanto predecible, mas la película cumple con su función de conmover al espectador al introducirlos o recordarles acaso la historia de El Principito y su inspirador mensaje. Aquellos que no la conocen se quedarán con la inquietud de leer la historia, para los demás será una experiencia nostálgica, pues así como sucede con la niña y el reencuentro con su infancia, siempre existe un antes y un después de conocer al Principito.

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Ilustración original de El Principito, @J G, flickr

Ves esta imagen, ¿qué es lo que ves?, ¿un sombrero o una boa constructora? Si se trata de un inofensivo sombrero todo está bien, puedes continuar tu vida siendo un adulto serio y responsable, no pasará nada, no cambiará nada. Si ves una peligrosa serpiente devorando a un elefante entonces, adelante, porque estás a punto de comenzar un gran viaje de vuelta a la infancia, uno en el que podrás disfrutar de las estrellas, las rosas y un zorro al cual domesticar.

Después de todo, “únicamente los niños saben lo que buscan”, lo que se nos olvida a veces es que no tenemos por qué dejar de ser niños en nuestro interior.

Buda: la novela que cambiará tu vida

Buda, Deepak Chopra. Portada: Opal Works

Algunas historias llegan al lector de una manera inesperada y lo transforman. Deepak Chopra presenta al hombre que, sin buscarlo, se convirtió en un Dios.

Las razones por las cuales el lector elige un libro son distintas. Entre los diversos títulos que se le presentan siempre habrá alguno que llamará su atención por encima de los demás, ya sea por la portada, la casa editorial, el autor o la sinopsis.

El libro de Deepak Chopra exhibe a un hombre de espaldas, vestido con una túnica color azafrán, que emana una luz cálida, rodeado de lirios rosados y con una frase que sobresale: Buda, la novela que cambiará tu vida. Desde un principio, la portada invita y reta al lector a formar parte de la transformación de un hombre tan conocido y enigmático a la vez.

El autor, Deepak Chopra

Deepak Chopra es un médico y escritor hindú. Cuenta con varias publicaciones, en distintos idiomas, sobre la espiritualidad y la relación entre el cuerpo y la mente para mantener una vida sana y equilibrada.

Fundó y está a cargo de El Centro Chopra para el Bienestar y el Instituto Médico Mente – Cuerpo, instituciones para las personas que desean acercarse a terapias alternativas, basadas en el yoga, la meditación, la búsqueda personal y autoconocimiento, entre otras cosas.

Novelando a Buda

Para escribir este libro respiré hondo e inventé nuevos personajes e incidentes en la vida de una de las personas más famosas de la historia.

Así comienza narrando el autor. Hablar de Buda, no es sólo contar su historia, sino ahondar en lo más profundo de los inicios del ser que fue, de la persona en la que más tarde se convirtió, y de la leyenda que se creó a su alrededor.

Este libro no es una biografía de Buda, sino una obra de ficción, con elementos y personajes concebidos sólo por la imaginación del autor.

Siddhartha, el Príncipe

Siddharta nace en el seno de una familia real, con un padre cuyo poderío se ha alcanzado a través de las guerras y del miedo que ha infundido en los reinos vecinos. Rodeado de lujos, excluido en el palacio, la única opción del príncipe era la de convertirse en un gran guerrero y heredar el legado de su padre.

Chopra presenta a un Siddharta confuso, asediado constantemente por Mara, el Rey de los Demonios, quien en todo momento busca la oportunidad de alejarlo de su destino de convertirse en Buda.

Siddharta posee el don de la observación y la intuición, es capaz de ver lo que otros no ven y de percibir el mundo de una manera distinta y profunda. A lo largo de su debate interno por descubrir quién es, Siddharta rechaza su reino y decide convertirse en un monje errante.

Gautama, el Monje

Siddharta deja de existir y da paso a Gautama, quien descubre que la iluminación es un trabajo individual, que consiste en renunciar a los placeres terrenales y a sus propios temores y ataduras, para que, a través de la meditación, sea capaz de ver la verdad más allá de la verdad, la autenticidad de su único ser.

Después de vagar por años, de probar distintas disciplinas, de ayudar al prójimo, de recluirse y de unirse a otros monjes, Gautama vence el miedo a la muerte y al sufrimiento y alcanza el Nirvana, un estado de conciencia pura, de paz interna.

Buda, el Compasivo

Gautama alcanza la iluminación y se convierte en Buda, dedicado a esparcir su verdad, una verdad que rompió con las doctrinas y costumbres establecidas en la India.

Chopra termina con un Buda humano e inmortal a la vez, atravesando un campo de batalla, inspirando a los soldados a dejar de pelear, enfrentándose al mundo para llenarlo de paz:

Mientras no aceptéis que todas las vidas están unidas entre si y que la naturaleza misma es una gran red del ser, jamás sabréis quiénes son en verdad…

Después de conocer a Buda

Después de acercarse a una historia que lo conmueve y transforma, el lector se formula la pregunta ¿Y ahora qué? Después de ir de la mano de Buda, desde su primer estado de confusión hasta que alcanza la claridad, ¿Cómo evitar que se escape de nosotros a través de la rutina y la actividad cotidiana?

Chopra jamás pretende inducir al lector al Budismo, aunque sí presenta, a manera de epílogo, una serie de consejos sobre cómo aplicarlo a la vida, a base de la confrontación constante, del autodescubrimiento, de la práctica de la meditación, siguiendo los pasos de Buda, ya sea a través de la ética y la compasión o por medio del camino místico:

Ni siquiera tienes que ser espiritual. Lo único que debes hacer es mirar dentro de ti, desear la claridad, despertarte y estar completo…el budismo es un proyecto personal, y ése es el secreto de su atractivo en el mundo moderno. ¿Acaso no nos concentramos todos en el sufrimiento personal y en nuestro destino personal? Buda no pedía nada más como punto de partida y, aún así, prometía que la llegada sería la eternidad.

Leer este libro podría no cambiar su vida, podría incluso, resultarle una pérdida de tiempo y no estar de acuerdo con la interpretación y el método narrativo de Chopra, pero, sin duda, lo acercará más a la mente de uno de los personajes más importantes y poderosos de la Historia…y, si tiene suerte, se acercará al yo que reside en su interior, el ser que es usted, sin importar el mundo material al que se considera atado.

(En el interior de cada ser) todos somos Buda.
– Deepak Chopra