Contra la “maldición familiar”: sanar el linaje

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Sucede muchas veces, que de pronto vemos un patrón familiar que se repite, generación tras generación. No siempre lo identificamos, y cuando somos capaces de verlo nos damos cuenta de que lo llevamos impreso como si se tratara de un contrato invisible, un guión del cual nos cuesta trabajo salir, aún si se trata de algo que no queremos para nosotras mismas. Algunas veces podemos incluso sentirnos culpables si “nos desviamos” de aquello que esperan de nosotras, o tomamos decisiones distintas a las del clan.

Las mujeres cargamos con muchos recuerdos (propios y ajenos) en nuestros úteros, esa parte de nosotras a la que llamamos “caldero” donde todo se gesta y todo se guarda. ¿Pero qué sucede cuando se toma una decisión consciente de sanar el linaje? Se pueden comenzar a desenredar esos viejos hilos tejidos que ya no queremos que formen parte de nuestro telar. La Wombblessing® (Bendición de útero) nos ayuda en ese proceso, pues al sanar la herida y/o el contrato desde raíz, podemos elegir trazar nuestro propio camino. ¿Estás lista para sanar?

Mónica Elena Cárdenas Mejía – La Moccata, Mujer Medicina

“Tienes el valor de sacar los tesoros escondidos en tu interior”

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De eso se trata todo, ¿cierto? Con frecuencia me he hecho esta pregunta, aunque con distintas palabras. Parece que cada cierto tiempo esos viejos paradigmas enredados en mi mente salen a la superficie a hacerse nudos, e interfieren con mi plenitud y abundancia. Y es que… la trampa del ego es cañona, ¿ah que sí? Pienso que es así para todos.

Mi trampa del ego es una inquietud muy profunda y arraigada, el miedo a no ser suficiente vs la preocupación por hacer demasiado. ¡Que contradicción! Cómo nos encanta a los humanos hacernos pelotas con las cosas más sencillas. Pero debo confesar que en este camino de mujer medicina y creativa he aprendido muchas cosas al respecto.

He aprendido que cuando no sacamos esos tesoros es como si muriéramos lentamente. Que todos, sin excepción, tenemos una medicina propia y particular que nos ayuda a sanarnos, y a los demás cuando es compartida. Que es indispensable no sólo reconocer nuestro poder, ¡sino hacernos responsables de él! Y para hacernos responsables, no queda de otra más que explorarlo, conocerlo, confrontarlo, explotarlo y darle vida.

En mi vida creativa, los tesoros siempre tienen hambre por ser expresados. Siempre hay ganas de crear, de escribir, de compartir la bendición del útero con otras mujeres, de sentarnos en círculo, de contar historias, de cantar, de sanarme y sanarnos en el proceso. Es lo que intento todos los días, encontrar el valor para sacar mis tesoros internos. ¿Cuáles son los tuyos?

Mónica Elena Cárdenas Mejía – La Moccata, Mujer Medicina

“El masoquista online”: dícese del que gusta de leer comentarios negativos en internet

¿En qué momento nos comenzó a obsesionar tanto lo que opina un desconocido en la otra esquina del mundo?

Me encanta poder trabajar desde casa e irme entre semana fuera de la ciudad si me da la gana, porque no tengo que estar físicamente en una oficina para cumplir con mi jornada laboral. Esta es una de las tantas ventajas que me brinda el internet y las redes sociales, así como tener acceso a información, establecer alianzas, compartir experiencias, entre otras cosas.

Pero (y aquí viene el gran pero), hay algo que me hace muchísimo ruido, y es esa necesidad morbosa y destructiva de leer comentarios negativos y ofensivos en una publicación, propia o ajena. Todo ese drama de internet, ese debate interminable entre los que piensan de una manera y los que piensan de otra… ¿Para qué? ¿Qué me gano con leerlo? Y, sobre todo, ¿me hace una mejor persona?

Veo un video, leo una publicación en redes sociales o un artículo interesante… y de pronto ahí está, ese o esos comentarios negativos y hasta agresivos que desvirtúan a la persona, pensamiento o proyecto del cual se está hablando. Cuando menos me doy cuenta he perdido gran parte de mi tiempo en leer la larga batalla, comentario tras comentario, entre Carlos, desde España y Alejandra, desde Colombia, hablando sobre qué es y qué no es acoso callejero… Y suspiro, parece que acabo de presenciar un freestyle rap en el que cada contendiente asesta un golpe, cada vez más personal, cada vez más violento, sobre la opinión del otro.

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