Ahogarnos en un vaso de agua

¿No te pasa que de pronto tú creas tus propias “historias-tormentas”? ¿Y terminas por “ahogarte en un vaso de agua”? Estas tormentas muchas veces no nos dejan ver las cosas como son y nos impiden relacionarnos con los demás desde un lugar armonioso. Antes de comenzar a angustiarte por suposiciones crea la apertura al diálogo y a la comunicación.

La Moccata

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¿Después del eclipse qué? El “bajón” de la oscuridad y el posterior ascenso

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¿Y a ti… te dio un “bajón” el eclipse? ¡A mí sí! Entonces, ¿qué sigue ahora?

El reciente eclipse solar fue intenso en muchos sentidos, y a muchas personas nos movió de formas muy diversas. Vi mucha información previa al suceso: que si la radiación, que si el acomodo de los astros, que apagaras los electrónicos, que no salieras a verlo, y muchos otros etcéteras que bombardearon las redes sociales, correos y, por supuesto, “San Whats App”.

Ante tanta información, me descubrí sintiendo un cierto rechazo hacia al suceso. Realmente no quería saber nada de él, aunque sí sentía curiosidad. Lo cierto es que en este rincón germano el eclipse no se vio, pues fue sólo para el otro lado del charco. Lo que sí me quedó muy claro es que la otra Moccata decidió hacer acto de presencia y hacer de las suyas. Hablo de la Moccata Oscura, “la Kali”, la del arquetipo de la hechicera que de pronto se mezcla con la de la sombra, la del ego, la de los miedos, la del “monstruito depresivo” que vive en el bosque de mi mente.

Anduve cansada, irritable, vulnerable, a la defensiva. Me dolía la cabeza y tenía náuseas, olas de frío y calor… hasta pensé «¡Madre mía, Moccatita ¿no estás embarazada, verdad?!» Reaccionaba con cualquier cosa y definitivamente tuve muy poca tolerancia hacia todo aquello que no me parecía; incluso salieron a la luz aspectos de ciclos que ya consideraba cerrados.

Fue muy frustrante, sobre todo porque siento que los últimos dos meses he estado haciendo un bello y profundo trabajo de reencuentro y reconexión conmigo misma, con mi pareja, con mi esencia, aprendiendo a soltar y disfrutando el proceso, viajando, dándome el tiempo para ser creativa… Entonces, ¿por qué carambas se le ocurría a la Moccata Oscura salir ahora?

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Retirada inmediata

Hermoso texto

VIAJAMOR

La mujer que me habita, la que sabe , me dice cuándo es el momento de la retirada.
Me hablan mis ancestras.
Me guían.

Y me empujan al borde de los precipicios.

– Salta! – gritan.

Y si no salto me asfixian.

La mujer que me habita sabe cuándo salir corriendo.

Sabe dónde me comen y dónde como yo.

Y me habla bajito cuando duermo contándome cómo soltar las cadenas. Canta la loba en mi vientre canciones de salir corriendo.

Hay un tambor en mi centro que se pone a vibrar cuando llego vacía de todo, menos de mí.
Hay una serpiente en la tierra que se despierta y me busca cuando lo que elijo me enferma.

No hay tiempo.

Es ahora , o nunca.

Ha llegado el momento de mirar a la cara a la bruja. Y dejarle pasar.

Apartarse y morir. Morir a lo viejo. A la mentira…

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Hoy ando así… como en las nubes

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Arte de Henn Kim (hennkim.tumblr.com)

Hoy ando así… como en las nubes,
como sintiendo todo y nada a la vez.
Hoy ando así, divagando entre la luz y la sombra,
danzando entre los ecos de los tejidos mentales.
Hoy ando así… como en las nubes.

#LaMoccata #poesíadivagante

 

Poner límites en el trabajo y disfrutar el proceso

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Un día me vi en el espejo, y no fueron las arrugas que comienzan a vislumbrarse bajo los ojos las que me espantaron, fueron las ojeras. Como sombras eternas danzando ahí, indiscriminadamente. ¿En qué momento llegaron? ¿En qué momento se instalaron con tanta facilidad? ¿Es esto el resultado de noches de desvelo… “chambeando”?

Solía enorgullecerme de mi trabajo extremo, sí, extremo. De las largas horas dedicadas sin descanso a un proyecto, a una fecha de entrega, a cumplir con un compromiso, incluso si no lo disfrutaba del todo. Y aquí está la clave, ¿incluso sin disfrutarlo? Con ello sólo lograba estar agotada, que no es lo mismo que cansada. El cansancio puede derivarse de un esfuerzo físico, pero creo que el agotamiento es producto de una mente que se ha desconectado de su parte más íntima y vital, y que ha perdido la pasión por lo que hace.

Cuando no te das la oportunidad de tomar una pausa, escucharte con calma y verlo todo desde una nueva perspectiva, no hay espacio para el gozo o la introspección.

No me malinterpreten, no trato de evadir mi responsabilidad para dedicarme a “tirar la hueva”, como se dice aquí en México. Realmente estoy convencida de que el trabajo dignifica y nos da un propósito, pero ¿cuál es el objetivo de pasar toda una vida trabajando sin disfrutar el proceso? ¿Para qué? ¿Trabajar para vivir, vivir para trabajar? Hay una línea muy delgada entre ambos.

Sí, seguiré luchando por lo que quiero, tomando acciones que me permitan cumplir mis metas y objetivos, pero sin evadir o ignorar lo que realmente importa: el gozo de la experiencia,  las personas que amo, el crecimiento personal y, muy importante, estar conmigo y con mi propia esencia. Así que, toca poner límites amorosos en mi trabajo, y aprender a disfrutar el proceso.

#LaMoccata

Tú decides hasta dónde te define tu historia familiar

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La #familia siempre será un aspecto importante de ti, capaz de definirte en muchos sentidos, y hasta donde tú lo permitas.
Investiga tu historia. No permitas que el peso de tu linaje te sofoque o aplaste, toma de tus ancestros lo que necesites, los patrones que amas y admiras.
 
Agradece por todas las experiencias y ten el valor de soltar lo que no necesites en tu camino. Honra a tu #linaje, con respeto. Son las generaciones que vienen atrás de ti las que te acompañan y sostienen en tu andar, camina a su lado sabiamente.
 
#LaMoccata

Crónicas Germanas. Cap 1 “¿Dónde quedó mi verano?… Siempre no”

Cuando Mitrani me dijo que su estancia en Berlín duraría 2 meses, en lugar de 1, y vimos la posibilidad de que yo lo acompañara fue algo totalmente sorpresivo. Siempre hemos tenido esta alma nómada, que nos impulsa a movernos de lugar cada cierto tiempo; es como si no supiéramos quedarnos quietos en un solo lugar, aunque sí resulta imprescindible para nosotros tener un hogar al cual volver, y de momento ese hogar se encuentra en la Ciudad de México.

Hacía 2 años que no emprendíamos una aventura de este tipo y todo sucedió muy rápido: la compra de los boletos de avión, la búsqueda de departamento, su examen de titulación que resumió 4 años de trabajo, mi graduación de un proyecto que marcó un antes y un después en mi desarrollo personal. Ambos cerrábamos ciclos importantes para cada uno, por lo que la ida a Berlín representaría un excelente comienzo de una nueva etapa.

 

 

El arribo a Berlín

Nunca había estado en Berlín, por lo que busqué previamente algo de información en internet: frío, normalmente es muy frío, salvo en verano, cuando las temperaturas ascienden a 27 grados, que para mí YA ES MUY CALIENTE (lo sé, soy una exagerada pero en verdad ¡me derrito!).

Así, dejé mi abrigo en casa y me fui con una maleta mediana llena de ropa ligera, y dos prendas para clima templado. Pero apenas aterricé en Berlín ¡y estaba lloviendo!, ¡con vientos fríos! Estuvo así por dos días e inmediatamente pensé “¿Dónde quedó mi verano?”. Una pequeña bromita de iniciación, porque el primer fin de semana me llegó el golpe de calor mientras paseábamos por Potsdam.

 

 

El verano berlinés

Es muy gracioso ver cómo los berlineses se toman el verano con tanta seriedad (es toda una cultura), y es que seguramente debe de ser la única época del año en la cual pueden disfrutar del sol… ¡y vaya que son como las iguanas!, apenas se despejan las nubes salen a disfrutar el exterior, y no tienen ningún reparo en mostrar su piel. Es todo un espectáculo verlos “tomando el sol” en el parque de la colonia, vacacionando en los lagos y preparando su carne a modo de picnic en sus pequeños asadores portátiles.

Los domingos el parque del vecindario se llena de puestos de comida china y vietnamita, ¡es como un tianguis! Y aquí encontramos los postres de ajonjolí que tanto nos gustan.

Toda la ciudad se envuelve en festivales y eventos al aire libre, y es muy común que los restaurantes saquen su mobiliario a la calle, así tal cual, en plena banqueta, donde la gente come y se relaja con una cerveza, ¡que aquí se toma como si fuera agua!

Hay música en la calle y diversos foodtrucks con comida de distintos países. La famosa salchicha alemana currywurst no me decepcionó, y los helados italianos se encuentran a la orden del día con este calorcito, junto con los puestos de fresas de temporada.

 

A pesar de ser una ciudad capital, he de decir que no hay tráfico. La gente aprovecha el clima para desplazarse en bicicleta, y el metro es una excelente opción. Ya aprovecharé otra entrada para hablar exclusivamente de su sistema de transporte público, que es increíble.

El verano en Berlín se parece bastante a un niño caprichoso: hace calor, frío y llueve cuando se le da su real gana. Así que es todo un arte aprender a descifrar su estado de ánimo desde el balcón del departamento… claro está que ya me tocó desatinarle y dejar el paraguas en casa una tarde que nos refugiamos bajo un puente. ¡Parecía una fiesta! Toda la gente platicando, bebiendo (aquí todos beben en la calle, ¡y hasta en el metro!) y esperando bajo el puente a que bajara la lluvia.

Lo que sí es que de momento no me puedo quejar de la falta de verano, porque cada día hace tanto calor que seguido dormimos con la ventana abierta… y en la cocina me toca pelearme con las avispas que se meten apenas ven una oportunidad. Una vez más aprendo esa maravillosa lección de “cuidado con lo que deseas, porque se te concede”, así que ¡más me vale ser más específica para la próxima!

#MoccataInGermany #CrónicasGermanas